viernes, 16 de mayo de 2014

BOLÍVIA Y BRASIL, EN RUMBOS OPUESTOS




Es por demás conocido que el gobierno boliviano (MAS) tiene admiración por el gobierno brasileño (PT) y en viceversa se encuentra la palabra respeto.

Entretanto, hay diferencias profundas entre un régimen y otro: 

En Brasil, sin la colaboración de la derecha, nacional e internacional, los logros alcanzados por los presidentes Lula y Dilma Rousseff, no serían los mismos, sobre todo en el área económica, y para ello no restringieron la presencia de multinacionales ligadas a la prospección y explotación de los suelos y mares brasileños.. 

Por su lado, en Bolivia, los avances alcanzados por el presidente Evo Morales en el área económica y social, fueron proporcionales a la confrontación explicita con la derecha, nacional e internacional, el llamado “imperio”, amparado, claro, en la bonanza económica proveniente de los coyunturales y excelentes precios de las materias primas abundantes (hasta ahora) en las entrañas patrias.

El mismo comportamiento radical del presidente Morales contra el imperio, tenían Dilma Rousseff, en la década del ´60, cuando formaba parte de una organización guerrillera, y Lula, cuando era presidente del sindicato de los Metalúrgicos en São Bernardo, São Paulo, en la déca del ´80. Hoy, la presidenta brasileña (así como Lula en su tiempo), no tiene problemas para convivir tanto con el “jefe del imperio” Barak Obama, como con el “enemigo número uno” de ese mismo imperio, Fidel Castro.  


En pleno Palacio del Planalto, en medio a platos, tenedores y cuchillos, los periodistas invitados no perdieron oportunidad de preguntarle a la presidenta:  “¿Las críticas de la prensa le incomodan?”, y ella respondió: “Más que incomodar, alertan. Ustedes no tienen idea de cómo a veces ayudan”.

Todo esto, para comentar que en el campo deportivo, futbolístico precisamente, el MAS (Evo) y el PT (Dilma) también caminan en sentido totalmente contrario.

Explico:

En Bolivia, el nuevo ministerio de Deportes fue creado para “colocar orden” en la casa y defender, abiertamente, el cambio de dirigentes en la Federación Boliviana de Fútbol - FBF (y otros), colocando como palabra de orden la necesidad de que el fútbol boliviano “tenga una sola cabeza”, bajo el comando de la misma FBF, terminando por lo tanto con la Liga del Fútbol Profesional Boliviano. Es una posición ya manifiesta por el presidente futbolero boliviano Evo Morales.

En Brasil, el ministerio del Deporte, creado también para “ordenar la casa”, defiende abiertamente la creación de una Liga Profesional de Fútbol, con la finalidad de quebrar el poderío de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), con solidas ligaciones con la Conmebol y la FIFA, dominada y controlada por gente corrupta y con fuertes ligaciones con la dictadura militar que torturó y asesinó a miles de brasileños y brasileñas, entre ellas la misma Dilma Rousseff.

La simpatía de Dilma con la idea de crear una Liga formada por los principales clubes brasileños, quedó  clara y manifiesta en la cena a la que la presidenta brasileña invitó a periodistas deportivos brasileños para hablar de la Copa, con la intención de que los formadores de opinión “colaboren” para, en parte, disminuir las presiones de parcela de la población, crítica a la realización de la Copa Mundial de Fútbol en Brasil.

En resumen, creo sería prudente que el gobierno boliviano se asesore con gente que entiende y tiene experiencia sobre políticas deportivas, teniendo como locomotora al fútbol; y como para ser el mejor, hay que rodearse siempre de los mejores, ahí está, al lado nuestro, el país pentacampeón mundial de fútbol.

No que Brasil sea precisamente un primor en políticas deportivas, pero sus errores también pueden enseñarnos mucho.