jueves, 8 de mayo de 2014

BOLÍVAR ES BOLIVIA Y LANÚS ES ARGENTINA


Esta noche, frente al Lanús, en Buenos Aires, lo más importante no es que Bolívar repita el mismo equipo o que juegue igual que lo hizo en Brasil o en México. Lo substancial es que repita su comportamiento en el sentido de evitar los triunfalismos anticipados.

Y acá repito una de mis frasecitas preferidas: “Un partido solo acaba cuando termina” o “un torneo solo acaba cuando concluye”, si prefieren.

Para muchos, Bolívar es Bolivia.

Pues bien, si Bolívar es Bolivia, debemos estar conscientes de nuestras limitaciones futbolísticas y saber respetar al adversario, porque, si seguimos esa frase cargada de patrioterismo (con la que no concuerdo), debemos decir que Lanús es Argentina. Y ahí, futbolísticamente, las cosas pueden ser difíciles.

Lejos de cualquier equívoco en afirmar que el fútbol bolivarista es la "patria vistiendo pantalones cortos y zapatos de fútbol", creo que el camino andado hasta acá por Bolívar, y que le permitió llegar a las actuales instancias, se debe justamente a su capacidad de aprovechar sus propias fuerzas, pero, sobre todo, beneficiarse de las deficiencias adversarias. Y eso también tiene merito.

Después de mucho tiempo, veo a un equipo nacional colmado de hombres casi de la misma talla técnica, lo que permite a sus entrenadores darse el lujo de colocar en el banco a jugadores como Lizio, Cardozo y Arrascaita que, en cualquier equipo de nuestro fútbol, serían titulares absolutos.

No le dieron tiempo a Vladimir Soria y Xavier Azkargorta, canchero, está sabiendo aprovechar las circunstancias.

En buena hora para Bolívar.