domingo, 15 de junio de 2014

¿LA COPA SERÍA IGUAL SIN LOS JUGADORES DE RAZA NEGRA?

Brasil-2014: Inglaterra (1) x Italia (2).
LA COPA Y LA DEMOCRACIA
Veo, con mucha alegría, que todos los equipos representantes de los países que están disputando la Copa Mundial de Fútbol Brasil-2014, tienen a jugadores de raza negra en sus filas (para muchos, sería mejor decir afro descendientes).
Apenas algunas décadas atrás eso era sacrilegio en muchos países. Hoy, casi todas las naciones europeos aprovechan, con mucho honor, la fuerza y las habilidades de los futbolistas de raza negra.
En realidad, las cosas se invirtieron, son pocos los países que no poseen jugadores negros en sus filas.
A propósito, traduzco aquí parte de un texto de Hubert Alquéres, presidente de la Cámara Brasileña del libro, publicado en "O Observatorio da Imprensa":
“El fútbol enseñó, en cierta medida, un poco de democracia al Brasil. José Miguel Wisnik recuerda que el juego siempre comienza en cero a cero y somete a los dos equipos a las mismas reglas, colocando a los jugadores en igualdad de condiciones. Hay, claro, resultados alterados por errores de arbitraje y no siempre vence el mejor. Pero, ¿qué gracia tendría si no hubiesen la sorpresa y la madre del árbitro para ser recordada en el momento preciso cuando éste se equivoca?
Los abucheos, los insultos, los gritos de guerra, la pasión por el equipo que uno quiere son democráticos y legítimos, desde que no desvíen para la violencia. El fútbol vino a la luz del día para promover la saludable competencia, divertir al pueblo y encantarlo con su magia. La barbarie de las hinchadas organizadas y las barras bravas, es una excrecencia, una negación de la esencia democrática del fútbol.
El deporte también valora el mérito y no hace discriminación alguna, todos pueden practicar, sea rico o pobre, Blanco o negro, feo o bonito, gay, hétero o trans. Teóricamente es así. Pero la homofobia y el racismo existentes en la sociedad alcanzan también al fútbol y a otros deportes. Discriminaciones como las que sufren algunos jugadores en el mundo, por causa del color de su piel, son lo opuesto de la democracia deportiva, huele más a fascismo(...).”