jueves, 19 de junio de 2014

CONTRA EL EQUIPO DE LA REYNA, EL REY FUE LUIS SUÁREZ


GRUPO D

Suárez, Suárez, Suárez.

Luis Suárez es de los jugadores que nacieron para marcar goles.

Posicionamiento buscando siempre la espalda de sus marcadores, llamando para sí el pase. 

Mirando la llegada del balón y, como si fuesen viejos amigos (y lo son), se encuentran y deciden el rumbo.

Así fue que, en una de las pocas veces que tocó el balón, Suárez marcó el primer tanto uruguayo, a los 37´. Y corrió para el abrazo agradecido, agradecido al fisioterapeuta,
Walter Pereira, quien hizo posible su presencia en la Copa.

Justo cuando Inglaterra había tomado cuenta del medio campo y crecía peligrosamente en volumen de juego, llevando real peligro al arco charrúa en tres ocasiones, de balón parado.

Justo cuando el salir de su campo le resultaba tarea difícil para Uruguay.

Pero los buenos jugadores, encuentran siempre la forma de traspasar la línea divisoria y  entrar en campo adversario, educadamente, pero sin pedir licencia.

Primer tiempo, Uruguay 1 x Inglaterra 0.

Rooney, Rooney, Rooney.

Rooney,  predestinado a marcar goles.

Y hasta era una situación muy personal para él, pues en las copas que jugó, pocas veces se encontró con el gol.

Centro desde la derecha, por abajo, y Rooney esperando, esperando. Y como los grandes goleadores no esperan en vano, se encuentra con el balón sin tomar en cuenta a su marcador. Era el gol del empate, 29 minutos del segundo tiempo.
                        
Y de cierta forma se hizo justicia, porque el equipo inglés volvió de los camarines decidido al todo o nada.

Y Uruguay le facilitó las cosas, porque dejó de atacar, o lo hacía muy esporádicamente,

Pero como el empate no era interesante para ninguno de los dos, el juego quedó más abierto. Mejor para el público.

Y mejor para Luis Suárez, como siempre, Luis Suárez.

A los 39 minutos, Uruguay encuentra un espacio y el balón va en dirección de quien le trata bien, por la derecha. Suárez, claro, levanta la cabeza, coloca el balón y corre para el abrazo.

Para el abrazo de sus compañeros y de millones de uruguayos.

Es el segundo gol del partido y el número 40 con la camisa del Uruguay.

Gol que le permite quedarse, quedarse para aspirar cosas mayores en esta Copa.

Que venga Italia el próximo 24 de junio, el mismo día en que los ingleses (que tienen mínimas esperanzas) estarán enfrentando a Costa Rica.