martes, 16 de octubre de 2007

Sánchez no tiene la suerte que tuvo Askargorta


“Los técnicos no jugamos. Son los futbolistas los que hacen el futbol. Pero lo que pasa es que los técnicos somos como los fusibles: antes de que se modifique la instalación, se cambia el fusible, se pone en marcha y sigue otro, y nosotros, con una quemazón ardiendo en el estómago, seguimos siendo los fusibles”. (Xabier Askargorta).


El lector Fernando Hidalgo, cuyo comentario se encuentra en el texto sobre la derrota boliviana contra Uruguay, me recuerda, con mucha razón, que fui uno de los que defendió la nominación de Edwin Sánchez cuando fue indicado para dirigir la selección nacional.

Fernando tiene toda la razón, lo defendí y lo sigo defendiendo.

Pienso que los problemas del fútbol nacional no pasan por éste o aquél nombre para dirigir la Verde.

Los problemas del fútbol, o algunos, ya los enumeré en comentario del día de ayer.

Los apuntes de Fernando son interesantes, les invito a leerlos.

Ahora, ¿por qué defiendo la permanencia de Edwin Sánchez en la selección? Simplemente porque acredito que no será un técnico extranjero el que nos sacará del letargo, no necesariamente. Y no veo a otro nacional con un perfil mejor.

Ante los fracasos, todos en Bolivia recuerdan a Xabier Askargorta (foto).

Está bien, Askargorta tuvo sus meritos (y muchos) en la clasificación para el Mundial de los EEUU.

Pero la coyuntura era otra, felizmente para él y el fútbol nacional, muy buena.

Askargorta encontró una generación de jugadores con una homogeneidad futbolística pocas veces vista en el país. Una feliz coincidencia.

Un verdadero equipo, un grupo de hombres-futbolistas a los cuales era necesario motivarles y cambiarles la vida, sobretodo fuera de la cancha. Y eso lo hizo muy bien el “bigotón”.

Hoy, no tenemos jugadores para formar un equipo de alta competencia. Hay muchos altibajos, mucha disparidad física y técnica.

Es una lamentable constatación.

Los pocos que tenemos están jugando fuera del país, fueron convocados, pero vemos que en sus equipos tienen intermitencias y alternan el banco de reservas permanentemente.

Los que están dentro del país, amargan la falta de motivación para la falta de dinero y atraso en sus sueldos; o sea están psicológicamente disminuidos.

Un técnico extranjero nos costaría mucho dinero; entonces, a un costo bajo, es mejor tener en el cargo a un entrenador boliviano, a una persona que tiene experiencia internacional, que jugó en el continente más organizado en términos futbolísticos y que ciertamente tiene mucho para enseñar a nuestros jugadores.

Al lado de Sánchez, está una comisión técnica formada por ex jugadores y actuales entrenadores nacionales que, creo, conocen la situación actual del fútbol nacional, por lo tanto, saben, o debieran saber, qué jugadores están aptos para defender a la selección.

No hay otra salida. No podemos gastar el dinero que no tenemos con la contratación de un “técnico de jerarquía” como muchos defienden.

Solo para dar un ejemplo, los mismos que hoy defienden la contratación de un “entrenador extranjero” le hicieron la vida imposible al “Pelado” Nelson Acosta por el solo hecho de haber apuntado las deficiencias de nuestro fútbol.

Acosta fue el entrenador de más jerarquía que ya tuvo Bolivia: dirigió a un equipo (Chile) en una Copa del Mundo, fue campeón en el fútbol chileno y dirigió varias veces al aquipo principal del país vecino.

Y tuvo el coraje de lanzar en la selección a Leonel Reyes, hoy uno de los jugadores imprescindibles para la selección y en la época despreciado por Bolívar y discriminado en Oriente Petrolero de Santa Cruz a donde fue como "cambio".

Resumiendo, el problema de la selección no es de técnico, es de jugadores y, sobretodo, de falta de ellos.