lunes, 15 de octubre de 2007

¿A quién sorprende la goleada frente a Uruguay?

Para comenzar, todos los partidos de fútbol son diferentes, por una serie de razones.

Por eso, no creo que de inmediato debamos crucificar a los jugadores por la humillantes derrota (0 x 5) frente a los uruguayos, en Montevideo.

Podemos golear por el mismo marcador a Colombia, el próximo miércoles, y no por eso el fútbol boliviano habrá cambiado.

El fútbol solo tiene tres resultados posibles: victoria, empate o derrota.

Cualquier equipo o selección está sujeta a esos resultados.

Argentina ya fue goleada por Colombia en su propia casa, también por 0 a 5; igual, en sus propios reductos, la Roma de Italia fue goleada por el Milan nada más y nada menos que por 0 x 7.

Lo que sí, no se puede admitir, es perder sin luchar y sin mostrar armas previamente preparadas.

No se puede aceptar que los jugadores estén en discusiones de dinero, horas antes de un cotejo importante.

Dicho eso, debemos tener conciencia de que el fútbol boliviano es semiprofesional en todos los sentidos; y con esa condición debemos enfrentarnos con países cuyo balompié ganó casi todo a los largo de su historia. Como Uruguay, dos veces campeón Olímpico y dos veces campeón mundial.

A priori, en las competencias internacionales, el fútbol nacional ya entra en desigualdad de condiciones hoy más que antes, por cuestiones económicas, por lo tanto, profesionales.

A mi, ni futbolística, ni periodísticamente, me sorprende que Bolivia sea goleada. Lo mejor que podemos hacer es tener conciencia de esa situación.

Y con esa conciencia debemos encontrar caminos y salidas.

Para comenzar, debemos intentar modificar nuestra cultura deportiva.

* Debemos exigir que el Estado obligue a las escueles y colegios a que traigan de vuelta a las curriculas la materia de Educación Física.

* Como padres de familia, debemos exigir que las universidades particulares (cuya única razón de ser es el lucro) sean obligadas a tener en sus predios cuadras deportivas para sus alumnos.

* Debemos exigir que en la Ley del Deporte se incluyan cláusulas que obliguen a los clubes afiliados a la FBF y ANF, mantengan en actividad a sus divisiones inferiores, disputando torneos entre sí.

Por su parte, los jugadores también tienen que cambiar su forma de ver y ejercer su profesión:

* Tener conciencia de que su profesión no dura más que 15 años, siendo que de ellos, apenas 5 serán de bonanza, por lo tanto de ganancia económica.

* Por lo tanto, dedicarse única y exclusivamente a sus entrenamientos y su vida familiar, para evitar desgastes físicos y mentales, fundamentales para un buen rendimiento dentro de la cancha.

Y finalmente, nosotros periodistas, debemos entender que somos parte del problema.

* Mantener independencia y equilibrio en el análisis y la crítica

* Entender que para analizar y comentar no es suficiente leer solo las revistas deportivas que vienen del exterior y comprender que el fútbol es formado por una serie de ciencias que tienen que ser estudiadas.

* Los periodistas debemos comprender que los departamentos de prensa y de ventas son distintos en su ejercicio y práctica, por lo tanto, no podemos actuar bajo presión de los anunciantes.

Son aspectos que los periodistas debemos tener muy en cuenta antes de pensar que estamos a la par de otros países en términos de fútbol en particular y deporte en general.

Cumpliendo básicamente esos tres puntos, los periodistas debemos exigir de los dirigentes, jugadores y cuerpos técnicos, ética en sus funciones y mejor planeamiento en su trabajo.