lunes, 29 de octubre de 2007

El fútbol estático de Bolivia, su selección y sus clubes

Antes del encuentro en el que The Strongest empató con Blooming (0x0) ayer, domingo, en mi trabajo de comentarista del programa "Futbolmanía" de radio FIDES (www.radiofides.com), tuve la ocasión de conversar con el entrenador, Claudio Mir, del Tigre.

Salí del estadio convencido de que, con rarísimas exepciones, la retórica de los técnicos que trabajan en el fútbol boliviano es la misma.

Debe ser por que son de la misma escuela.

Le observé a Mir, que The Strongest es un equipo extremamente defensivo porque juega con 7 defensores: tres zagueros al fondo, dos volantes de contención y dos laterales volantes (que cuando bien marcados son simplemente laterales defensivos).

Le dije que en sus últimos compromisos el Tigre jugó con ese esquema, en mi modo de entender, muy previsible.

- ¿Cómo salir de esa situación? - le pregunté al técnico.

- Movilizándose - me respondió.

Respuesta acertada.

- Caramba – dije en mi pensamiento – finalmente voy a ver un equipo que juega bien sin el balón, desmarcándose.

Pero mi contento duró poco: lo que se vio fue un Strongest estático, sin movimiento, sin rotación, sin sorpresa, totalmente previsible.

Y más, jugó con un solo hombre con la incumbencia de crear (Cardozo), muy poco para quien desea y necesita vencer, dejando a sus dos delanteros totalmente solos.

Por eso The Strongest está donde está: último en el Hexagonal.

Todos los equipos ya saben exactamente como juega El Tigre y le tapan sus salidas.

En mi comentario en la radio, al final del partido, dije (no sé si Mir escuchó) que un equipo que desea jugar con tres zagueros, tiene que tener un libero; y libero para mí, en el fútbol, significa “hombre libre” con la libertad de jugar como último hombre en la defensa, con capacidad de salir al medio campo para armar y llegar al ataque para sumar.

Si no hay un hombre con esas características y capacidad física, es mejor no jugar con tres zagueros, más aún, si no tiene laterales-volantes habilidosos y ofensivos.

El libero es el encargado de realizar la misma labor de los dos laterales-volantes (por el medio) cuando éstos se quedan presos, marcados, por el adversario.

A rigor el fútbol nacional y sus clubes, metafóricamente, son como un río de pueblo: en una orilla, los defensores, en la otra, los atacantes. No hay medio campo creativo, por lo tanto, no hay puente asfaltado.

Lo mismo se nota en la Selección.