sábado, 31 de agosto de 2013

LAS LECCIONES DE BAYERN X CHELSEA


En gran partido, el Bayern alemán venció al Chelsea inglés, en los penales.

Gran partido, digamos, hasta el primer tiempo del alargue.

El segundo tiempo del alargue fue un verdadero anti fútbol, porque, literalmente, los alemanes jugaron dentro del área penal de los ingleses, lo que me sorprendió, pues el equipo de Mourinho no reaccionó y el entrenador no hizo nada para salir del asedio.

Independientemente de la calidad del juego, técnico y ofensivo de ambos equipos, en el tiempo normal, los entrenadores del mundo (que ciertamente tenían la obligación de asistir por TV) deben aprender la lección de cómo NO se debe defender un resultado ventajoso y definitorio.

Chelsea parecía un equipo menor, por tímido, y rechazando los balones a donde sea y defendiéndose en su área penal, un verdadero absurdo.

Las escenas del arquero alemán jugando todo el segundo tiempo de alargue en el círculo central del campo de juego apoyando a su ataque, entraron para la historia.

El castigo para el Chelsea, claro, tenía que llegar, y llegó faltando dos segundos para el final del cotejo (foto).

Y en los penales, también Baryern fue más competente.

Porque no existe esa historia de “lotería de los penales”.

En cobranzas de penales, el arquero tiene que intuir a dónde será lanzado el balón y el delantero, con más responsabilidad, debe escoger un canto y patear sin cambiar de idea al medio camino.

En fin, lecciones que un gran partido siempre deja.


jueves, 29 de agosto de 2013

LO DE THE STRONGEST, UNA VERGÜENZA


Me parece que los medios de comunicación en general, y los programas radiales en particular, no pueden convertirse en cuadriláteros u octógonos (para estar en la moda) donde los dirigentes del fútbol decidan sus diferencias.

Lo que sucedió en el programa Futbolmanía de radio Fides de La Paz, en su programa de las 13h00 de hoy jueves, es una muestra de que, si se les deja, los dirigentes aprovecharán al máximo las
“entrevistas” para salir de los aprietos en los que ellos mismos se colocaron. Y Kurt Reintsch actual presidente y Jorge Pacheco ex presidente de The Strongest, aprovecharon para colocar sus discrepancias al aire, sobre todo referentes a malos manejos económicos en esa centenaria institución.

Acredito que Futbolmanía tuvo la buena intención de informar y de “oír a ambas partes”, pero, conociendo a los dirigentes del fútbol boliviano, debería haber cortado de raíz la discusión, solicitando a ambos información precisa, que es lo que la hinchada del Tigre en particular, y la afición futbolera en general quieren  y precisan saber, para que expliquen: ¿Por qué los clubes del fútbol boliviano no presentan libros de contabilidad que, como todas las instituciones del país que tienen actividades de interés público, deben presentar a las autoridades?

Lo que pasa en The Strongest, hoy, por culpa de sus dirigentes, es una  verdadera vergüenza, como en todos los clubes de la Liga, dígase de paso, porque estas entidades piensan que son intocables.

Dirigentes que son elegidos sin estar debidamente habilitados y que vulneran sus propios estatutos, o dirigentes que simplemente administran esas entidades como si estuvieran administrando sus propias casas.

A propósito, ¿Qué Estatutos? ¿No existen actas registradas de las elecciones? En la contienda de hoy, supimos, por ejemplo, que Jorge Pacheco es aún, o figuraba así, presidente de The Strongest, pues todos los documentos de cobranza enviados por Impuestos Internos (y que sirvieron para fundamentar el embargo de sus instalaciones) fueron enviados con el nombre de Jorge Pacheco.

En ese sentido, si se trata de colocar los trapitos al sol, del programa radial deberían haber participado también los anteriores presidentes como Asbún, pues las deudas que el actual presidente atigrado tiene que pagar, vienen de hace muchos años.

Y lo que uno no entiende es que, sin ninguna muestra de vergüenza, los dirigentes que se van, se llevan a su casa los documentos contables que debieran permanecer en las oficinas de la entidad. Es un caso para la policía.

Al pedirle a Pacheco los libros contables que se llevó,  Kurt Reintsch, le prometió hasta “tomar un cafecito” con él. Rápidamente, Pacheco respondió que sería mejor almorzar, “pues es mejor hablar con el estomago lleno, pero me gustaría también que me muestres los movimientos actuales”.

Conversación patética para la seriedad del asunto.

Es una pena que en el vice decano del fútbol boliviano (recordemos que el decano es Oruro Royal) tenga que repetirse las vergüenzas cada vez que una nueva directiva asume.

El consuelo para la hinchada atigrada es que el mismo problema ocurre en todos los “clubes” nacionales.

La duda es si en el nombre de pagar deudas y salvar a la institución, el Tigre perderá su patrimonio como está aconteciendo en otras históricas instituciones como Bolívar, Oriente Petrolero, Blooming…

Porque, ojo, Impuestos Internos está entrando a la cancha y los equipos de la Liga deben estar preparados para jugar otro tipo de partidos, ya que muchas otras cosas pueden aparecer en el fútbol boliviano fuera de las canchas.

En hora buena.

martes, 27 de agosto de 2013

PARTIÓ UN ARQUERO CON MAYÚSCULAS



Jugó en el Corinthians en los años ´50; fue arquero del mítico Santos, bi campeón mundial Inter clubes en la década del ´60; y ganó dos veces la Copa del Mundo con Brasil el ´58, en Suecia; y ´62, en Chile.

 

Elegante para cubrir el puesto más injusto del fútbol, fue un arquero, tecnicamente, cuasi perfecto.    

 

Compañero de club, en el Santos, fue el encargado de consolar al joven Pelé cuando, a sus 17 años, debutó en la selección brasileña en el mundial del ´58.
 
Fue una persona muy responsable y por eso  respetada y estimada dentro y fuera de campo, inclusive por los eventuales adversarios deportivos.
 
Gilmar Dos Santos Neves, descanse en paz.

lunes, 26 de agosto de 2013

BOLIVAR, LA ACADEMIA SINONIMO DE UGARTE


En mis lecturas y pesquisas, encontré una joya; imagen que la comparto con todos ustedes: Está ahí, sentadito, en medio de todas esas personas, algunos sus compañeros de fútbol; tímido, como siempre fue y sin querer aparecer mucho, como era su estilo, está el hombre que le dio otro sentido al futbol de Bolívar y al balompié boliviano: Víctor Agustín Ugarte.

Llegó a La Paz, por acaso,  y  poco tiempo después se tornó el foco que encendería la luz futbolera nacional,  llamada “La Academia del Fútbol Boliviano”.

Fue la casualidad más feliz de Bolívar que buscaba en Tupiza al jugador Justino Pacheco, otro fenomenal jugador tupizeño, que ya había migrado al fútbol argentino.

Víctor Agustín Ugarte, uno de los tantos potosinos ilustres que llegaron a la ciudad del Illimani, representante de una casta que pocas veces aparecen para brillar en las canchas nacionales.

Tupizeño nacido con la gracia de tener arte en su ser, como su paisano Alfredo Domínguez.

Si fue maestro con los pies vistiendo la casaca celeste de Bolívar, lo fue también vistiendo la camisa verde de la selección boliviana.

“El Maestro” estaba predestinado para ser el autor del mayor autógrafo que guardamos todos los bolivianos y todas las bolivianas, como símbolo del título más significativo del deporte nacional. Tenía que ser el autor del último gol, el quinto y definitorio, en el histórico 5 a 4 contra Brasil, entrando a la historia del Félix Capriles de Cochabamba, en la final del Campeonato Sudamericano, el 31 de Marzo del ´63.


jueves, 22 de agosto de 2013

QUEREMOS CLUBES CAMPEONES Y MÁS DEPORTE EN LOS BARRIOS

Cancha de la Liga El Tejar, La Paz, Bolivia

Leí con atención el texto de Roberto Acosta Echavarría, Editor y Jefe de Prensa de Late!.com con el título ¿Queremos ser campeones o clubes de barrio?  Y me alegro muchísimo que los periodistas tengamos oportunidad para debatir asuntos que son de interés público.

Sin embargo, antes de responder a mi editor, debo explicar que yo creo mucho en la importancia del título en un trabajo periodístico impreso, porque muchas veces el título deja entender la importancia del contenido de una materia informativa.

Por eso enfatizo que CLUB BOLIVAR Q.E.P.D. es el título de mi columna que causó muchas críticas y elogios, y no “BOLÍVAR Q.E.P.D.” como escribe Roberto en el segundo párrafo.
Y en este caso la palabra Club adquiere mayor relevancia para el contenido de la nota en debate, porque simplemente este periodista lo viene afirmando hace muchos años que en Bolivia no hay clubes, lo que sí existe son equipos de fútbol.
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Para comenzar, creo que Roberto comete el mismo error de lectura (no sé si voluntario) que hizo con que muchos lectores bolivaristas se hayan lanzado con rabia y mala educación contra mi persona en sus comentarios. Infelizmente hasta la mala educación es democracia.

Es tan importante la palabra CLUB en este caso, que me siento en  la necesidad  de decirle a Roberto que no concuerdo con su apreciación de que Club sea sinónimo de barrio. En el fútbol moderno y globalizado, como industria cultural de entretenimiento, por lo tanto,  como actividad económica lucrativa, la exigencia es dejar de ser simplemente un equipo de fútbol (por más campeón eventual que sea), para convertirse en un Club de preferencia nacional o mundial. Al contrario de lo que mi editor afirma despectivamente, en los barrios lo que existen son “equipos de barrio” y juegan en “torneos de barrio”, torneos estos organizados por “Ligas de Barrio” (El Tejar, San Antonio, Obrera, El Alto, etc., etc. (foto)) que juegan sí, en serio y con buen público, al contrario de lo que piensa Roberto. Y, puedo afirmar (porque jugué en muchas), los campeonatos de algunas Ligas de Barrio son más serios que los torneos organizados por la Liga del Fútbol Profesional Boliviano.

Y como mi editor se da al trabajo de colocar ejemplos de clubes sudamericanos y europeos, debo reconocer que no sé y no me consta, que en Sudamérica haya un club “en serio” que sea propiedad de un “magnate multimillonario” como sueña para Bolivia Roberto. Los que intentaron últimamente, como en Argentina, con la relación Tinelli-San Lorenzo, por ejemplo, fueron un verdadero fracaso. Y no me imagino, porque su hinchada no lo permitiría, a un Boca, un River, un Racing, un Independiente, perteneciendo a una sola persona, por más dinero que tenga. En Brasil, eso es simplemente impensable, porque todos los clubes que tienen equipos y que juegan al fútbol profesional, son clubes con Estatutos, instalaciones propias impecables (no solo para la modalidad fútbol) y que reciben diariamente, sí, a los viejitos que juegan cartas, a las familias que almuerzan y los amigos que comparten, y que, los domingos, a la hora del partido, simplemente se dan el “trabajo” de ocupar sus lugares cativos en las graderías, para alentar al equipo de fútbol profesional.

Con relación a los ejemplos de clubes europeos que Roberto nos  da, debo recordarle que Barcelona, Real Madrid y Manchester United y otros, son clubes que tienen sus acciones en la Bolsa, acciones esas que pertenecen también a los socios y que pueden ser adquiridas por otras personas, pero nunca pertenecieron y no que creo que vengan a pertenecer a un magnate o a un millonario, por más accionista mayoritario que sea. 

En ese sentido, debo discordar de Roberto porque no se puede globalizar a un “equipo” ya que la globalización en el fútbol, no significa la propiedad individual de los equipos de fútbol y sí de los clubes de fútbol, porque esa globalización, está ligada al concepto de que “el fútbol es una institución social profundamente ligada a la historia del capitalismo contemporáneo, concepto este que se afirma a fines del Siglo XX, con la llegada de nuevos padrones tecnológicos y culturales del mercado” (Ribeiro Luiz (org.). Futebol e Globalização. Contratapa. Ed. Fontoura. Jundiai. SP. 2007.). Por lo tanto, los grandes clubes son una propiedad privada colectiva y no separan las actividades del fútbol con lo social.

Infelizmente, debo seguir discordando, porque la globalización no es un derecho solo de personas adineradas, por más capitalistas rusos o árabes que sean. Pero ya que Roberto toca a esas etnias, pregunto: ¿Por qué será que el fútbol árabe es tan atrasado, no? Si seguimos el raciocinio del Editor de Late!, por ser  millonarios y magnates, los árabes deberían ser siempre campeones mundiales, en torneos de selecciones y de equipos, porque nadie para tener más dinero que ellos, no?  Y en el caso del Mónaco de Francia, club al que también coloca como ejemplo, debo contarle que su mecenas, el ruso Dimitry Rybolovlev, que compró el club, no había sido buena flor para oler, pues quería continuar la práctica de los que manejaron anteriormente al Mónaco, no pagar impuestos, como no explicar de dónde sacó dinero para “comprarse un equipito de fútbol”. Por ese motivo, el jugador colombiano Falcao quiere abandonar Paris. Lo propio aconteció con otro ciudadano ruso, llamado Boris Berezovski, dueño de la empresa MSI y que llegó a Brasil, en marzo de 2008, para invertir en el Corinthians,  llevándo a Carlos Tevez del Boca, y poco tiempo después tuvo que salir huyendo del país, porque simplemente se descubrió el origen nebuloso de la inversión. Tevez, tuvo también que partir con su dueño. ¿Y saben quién tiene participación millonaria en la MSI? nada más y nada menos que otro ruso, Roman Abramovich,  dueño del Chelsea FC y controlador del CSKA de Moscú. O sea, no es tan bueno dar ejemplos rusos para el fútbol, ¿no les parece¿

“Bolivia no es más un país pobre”, dice Roberto, citando al presidente Morales. No lo creo, pero, si así fuere, fortalezcamos a las instituciones futbolísticas bolivianas, utilizando (ojo no digo usando) la fórmula del  gobierno para el país: Que vengan empresarios a invertir en el fútbol boliviano, que inyecten dinero, pero que no se lleven el 100%, o el 80% de los lucros, o se compren los mismos clubes, al igual que hacían las multinacionales petroleras. O en el caso de Bolívar (reconozco la buena intención de Marcelo Claure, joven y con ambiciones inclusive políticas, porque no),  caramba, ¿era necesario acabar con el Club Bolívar, para crear “Bolívar Administración, Inversiones y Servicios Asociados S.R.L. (BAISA S.R.L.) que, al final, será simplemente un equipo de fútbol¿ Pienso que no.

Respondo a otro ejemplo de Roberto Echevarría, que también creo no es de los mejores: Racing de Avellaneda y Colo Colo de Chile fueron intervenidos por las autoridades con la anuencia de sus socios, y su administración entregada a síndicos que son personas remuneradas para que procedan a sanear las finanzas, colocar en día los libros y rendir cuenta a los mismos socios y autoridades. Los dos clubes no fueron entregados a un empresario. Pienso que eso debe hacerse en la Federación Boliviana de Fútbol y en los clubes que no tienen sus finanzas aclaradas, como en el caso, hoy, de The Strongest en lugar de simplemente embargarlo.

Roberto pide también dejar a “los clubes de barrio la infraestructura innecesaria al deporte, galerías, shoppings, hoteles, edificios”, ¡caramba que bueno sería! Pero en este caso también creo que va en contramano del concepto de fútbol moderno. Los clubes más grandes del mundo, y gran parte de los de Brasil y México, tienen sus Arenas. Y el nombre arenas no lo pusieron por sonar bonito o por ser sinónimo de lugar para pelear como en la vieja Roma. No.

Los grandes estadios, como los que están siendo construidos para la Copa del Mundo Brasil 2014, siguiendo el “modelo FIFA”, poseen hoteles, shoppings, restaurantes, cinemas, galerías, museos, generadores de energía propios y estacionamientos para abrigar a miles de automóviles. Esa es la llamada industria del entretenimiento globalizado. El fútbol negocio al que se refiere Roberto.  En el fútbol moderno, negocio no es más simplemente la hinchada pagar su entrada y ver 90 minutos de juego. Es, esa misma hinchada permanecer antes, durante y después del partido en las arenas. Por eso es que históricos estadios, como el de Wembley y el Maracanã, fueron derrumbados para construir la modernidad que el “negocio fútbol” exige y no para construir simples campos de fútbol como deja entender. Esos estadios hoy pueden abrigar grandes óperas, conciertos de rock, o un torneo de patinaje en hielo, porque también para ello fueron construidos. Los grandes clubes tienen otros negocios, por eso no dependen solamente de un empresario o de una empresa. Los grandes clubes, por Estatutos, mantienen siempre el control de sus acciones en un 51%.

Entonces mi estimado Editor, como bien lo dice, para alcanzar la modernidad, creo que un Club es mucho más que un Equipo. Pero, al contrario de lo que afirma, un equipo de barrio y una Liga de barrio, en Bolivia, practican, sí, un fútbol serio y, no solo eso,  cumplen una acción social muy importante y por eso tienen el derecho de pedir a los gobiernos atención para sus necesidades; al contrario, es necesario que los llamados clubes profesionales en Bolivia se conviertan en instituciones fuertes, instituciones profesionales que en el deporte se llaman clubes, clubes que paguen impuestos y dejen de mamar de las tetas del Estado.

Clubes, inclusive, donde los viejitos vayan a disfrutar. ¿O los viejitos no podemos hacer deporte? El equipo de Sport Boys de la Liga es un buen ejemplo.

THE STRONGEST ESTÁ MÁS NEGRO QUE AMARILLO


Organizaron eventos lucrativos  en sus instalaciones y no pagaron impuestos; vendieron entradas para muchos partidos de fútbol y tampoco pagaron impuestos;  y para esconder evidencias, se llevaron documentos, pensando que el tiempo enterraría los hechos.

Y los hechos apuntan a los dirigentes de The Strongest de los años 2006, 2007 y 2008.

El presidente actual, Kurt Reintch, se encuentra indignado, pero, creo, le será fácil encontrar a los culpados porque debe conocer bien a una Mutual que funcionaba en el mismo Complejo y que prestaba dinero a los dirigentes que el ahora acusa.

En medio a tanta obscuridad, ¿cómo pedir que “el gobierno apoye al deporte” si los que dirigen el mismo se llevan lo que no les pertenece, perjudicando a socios y aficionados, y, lo peor, dañando la imagen de tan importante institución?

Pregunto: ¿los hinchas estronguistas se van a manifestar? ¿A favor o contra esos dirigentes que macularon el ingreso al Complejo de Achumani con la palabra Embargado?

Siempre afirmé que Bolivia es un país corporativista, esto es, cada sector defiende sus propios intereses en detrimento de otros.

En el fútbol no es diferente.

El 15 de agosto recientemente pasado, escribí para este Blog y para mis Columnas en Late! y Oxigeno, un texto con el título “Propuesta para un cambio en el fútbol boliviano”.

Pues bien, lejos de querer convencer a nadie, ni mucho menos pretender ser absoluto en mis apreciaciones, simplemente escribí, porque creo que no basta la retórica, hay que proponer.

A muchos les gustó, pero no comentaron; confirmando una constatación que hace mucho la tengo clara, sin equivocarme: Al aficionado, al hincha y a los que viven en torno al fútbol boliviano (disculpen, pero aquí también voy a incluir a periodistas deportivos, con rarísimas excepciones) no les interesa discutir respecto del deporte boliviano y sus entrañas, se comenta sin proponer.  A todos les importa más su equipo: a los bolivaristas, el Bolívar; a los estronguistas, el The Strongest, etc. Para ellos, el fútbol se resume a las victorias o derrotas de sus equipos, dentro de la cancha. Pasión pura.

Pero nosotros periodistas no podemos tener un comportamiento similar, por el simple hecho de que las victorias o derrotas de un equipo de fútbol dependen, también, de lo que sucede fuera de la cancha. 

Contextualizar esa relación es nuestra obligación.

Y el asunto no es de ahora.

Hace casi 5 años, precisamente el viernes, 7 de noviembre del mismo año 2008, con el título “El fútbol hambre” boliviano”, escribí refiriéndome, entre otras cosas, a los desmanes en The Strongest, que en esa época, no eran muy diferentes de los de Bolívar. Lean conectándose al link abajo:



miércoles, 21 de agosto de 2013

“CLUB BOLÍVAR” RESPUESTA PÚBLICA

Con relación al texto “Club Bolívar Q.E.P.D.”, motivo de gran repercusión y posteado en este Blog, debo agradecer al lector Luis Daniel, a quien hago público mis respetos porque demostró que hasta en la discrepancia lo que debe prevalecer es la educación. Por ello, deseo responder a todos los lectores del Blog,  a quienes extiendo mis agradecimientos, lo siguiente:
  1. Es necesario entender qué es un Club.
  2. Club es una institución que se caracteriza por mantenerse con el aporte mensual de sus socios y por los servicios que presta a los mismos, entre los cuales darles la posibilidad de practicar algún deporte;
  3. Para atender esos requisitos básicos, un Club necesita tener instalaciones deportivas aptas para su utilización, con instructores y administradores capacitados;
  4. Un Club tiene Estatutos, a través de los cuales sus socios deben actuar, en base a una misma consigna, con derechos y obligaciones, entre ellos el de elegir y ser elegido para cargos directivos;
  5. Un Club, necesariamente, por ser institución de interés público, debe mantener libros contables en día y dar a conocer el movimiento económico y financiero cada vez que así lo requieran sus socios o las autoridades competentes.
Y  paro por ahí, para preguntar, ¿Bolívar es un Club de fútbol? ¿Existe algún Club afiliado a la Federación Boliviana de Fútbol?

Confieso que, como ciudadano y como deportista boliviano, acredité que la llegada de Marcelo Claure y de BAISA, gracias a las gestiones de Guido Loayza, darían a Bolívar y a los bolivaristas la felicidad que nunca la tuvieron, que es la de convertir a la institución en un verdadero Club.

Pero, cuando oí las declaraciones del propio Co presidente, Guido Loayza, que afirmó en una emisora de radio de La Paz, que en el Gran Centro Mario Mercado Vaca Gusmán, donde se están construyendo dos grandes edificios, “Bolívar no existe y que hay que olvidarse de eso; lo que existe es BAISA y Marcelo Claure, y que los verdaderos dueños de las torres de Obrajes son las personas que están comprando los departamentos”, me cuestioné: entonces, cuál es la contribución de Claure y de BAISA.a Bolívar?

Caramba dije, el sueño de Humberto Bonifacio (que fue nombrado como primer presidente provisional),  Ernesto Sanz, Héctor Salcedo, Rafael Navarro y Carlos Ignacio, jóvenes que fundaron el Club Atlético Bolívar el 12 de abril de 1925, en el casco viejo de La Paz, una vez más será postergado.

En seguida pensé: creo que en lugar de crecer, Bolívar está perdiendo todo su patrimonio, porque a eso se suma el hecho de que los predios de Tembladerani, en donde podría construirse un buen complejo deportivo, hasta ahora no merecieron la atención de los nuevos administradores de Bolívar (ni de los anteriores), pese a que asumieron todos los compromisos, entre ellos con el Estado boliviano, a tiempo de recibir esos terrenos,  el 30 de octubre de 1942.

Entonces, como periodista, tengo la obligación de leer las entrelíneas y en ese sentido consideré que las declaraciones de Loayza merecían ser debidamente decodificadas para  que la población bolivarista las conozca.

Pero un periodista tiene la obligación de bien informar al público (un derecho constitucional) y para eso tiene que investigar, leer, indagar, entrevistar y chequear los datos, para no ser un simple “llevador de chismes”.

Así, procuré y tuve acceso a toda la documentación que envuelven los acuerdos entre la institución llamada de Club Bolívar con BAISA, primero, y con BAISA S.R.L., después, documentos que están debidamente protocolados a través del Testimonio nº 4747033 en una Notaría dependiente del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial de la Nación.

El resto de la historia está escrito en “Club Bolívar Q.E.P.D.”, título inspirado en el hecho de que Bolívar, hoy, es un equipo de fútbol, nada más que eso, pero equipo de fútbol que, tengo certeza, jamás desaparecerá, porque la Nación Bolivarista, en homenaje a sus fundadores, no lo permitirá.

Por fuerza de la profesión, no acostumbro a intimar con dirigentes, entrenadores o futbolístas profesionales en actividad; por eso confieso que en los 88 años de la gloriosa historia de Bolívar, con el 95% de sus dirigentes jamás crucé una palabra y con otros apenas lo hice pocas veces y otras en condición de jugador de la Academia. Entonces, reafirmo que las conclusiones, como siempre en estos casos, deben ser de los lectores, bolivaristas o no.

Como profesional, defiendo para mi país instituciones fuertes, y los clubes de fútbol son instituciones que lidian diariamente con uno de los sectores más públicos del país, por lo tanto, tienen que fortalecerse.
BAISA S.R.L., la directiva de Bolívar y sus defensores, pueden, inclusive, demostrar con hechos y obras que este periodista está equivocado. Sinceramente, eso espero, para el bien de Bolívar y del fútbol boliviano.

Concordar o discordar es democrático, pero, en ambos casos, la educación es obligatoria.