El Hexagonal final del Torneo Clausura de la “Liga del Fútbol Profesional Boliviano” comenzó sin dos de los más tradicionales clubes de Bolivia: Bolívar y Oriente Petrolero.
Puede parecer coincidencia, pero no es.
Ambas instituciones pasan por momentos institucionales muy graves y las previsiones de solución son una incógnita.
En Bolívar, ya hay dualidad de poderes y, creo, solo la hinchada podrá decidir cual de los grupos será el que dirija al club.
Pero, si la oposición bolivarista consigue la inscripción de un número considerable de socios, creo que el grupo liderado por Mauro Cuellar no tendrá como asegurarse en el poder.
Bolívar es una institución que, ante la falta de transparencia en sus órganos internos, depende hoy de la decisión de la hinchada.
Igual, Oriente Petrolero.
En las últimas horas socios orientistas manifestaron su desacuerdo con el actual directorio, cuyo presidente fue duramente criticado, salpicando acusaciones al actual presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Carlos Chávez, ex presidente de Oriente.
En Santa Cruz, como en La Paz, la presión de la hinchada será fundamental para los posibles cambios dirigenciales.
De cualquier forma, los problemas de ambos clubes se asemejan, así como el origen de los mismos.
Resta saber si los actuales dirigentes de ambos clubes resistirán a las auditorias que se anuncian.
Información y análisis crítico sobre el deporte boliviano e internacional por Jorge González
sábado, 20 de octubre de 2007
viernes, 19 de octubre de 2007
La ciencia y el fútbol
“Después de este prólogo quiero hacer un comentario a tu interesante texto. En el punteo donde explicitas que "los periodistas somos parte del problema" aseveras que hay que:
"Entender que para analizar y comentar no es suficiente leer solo las revistas deportivas que vienen del exterior y comprender que el fútbol es formado por una serie de ciencias que tienen que ser estudiadas". Jorge, ¿por qué no me presentas a esos periodistas? o mejor: ¿Por qué no me dices en que medios trabajan?”
(…) “Gráfico argentino o a ese decadente panfleto de la Conmebol. Por otra parte, afirmas que no basta con leer esos materiales para opinar sobre fútbol y asumir que está "formado por una serie de ciencias que tienen que ser estudiadas". No sé a que ciencias aludes y despiertas mi curiosidad: ¿a qué revistas te refieres? Quiero conocerlas.”
De un largo e interesante comentario enviado por Christian Vera, (lapalabraesferica.blogspot.com) extraje los dos párrafos arriba, porque creo ser justo dar una mejor explicación de mi parte, porque, me parece, no fuí bien entendido.
Veamos: El fútbol no es solamente alguien pateando una pelota o alguien escribiendo o hablando al respecto.
Cuando digo que los periodistas no podemos darnos el lujo de comentar y analizar el fútbol teniendo como base intelectual la simple lectura de revistas que llegan del exterior, me refiero a que no podemos limitar nuestra formación intelectual en base a lo que está escrito en la revista El Gráfico, por ejemplo.
Fútbol es mucho más que simple información, es, también, formación; y para formarnos (todos los que vivimos en torno al deporte) debemos entender que, aparte de las 17 Reglas que norman el balompié mundial, hay ciencias que son fundamentales para la actividad futbolística.
Sociología, Psicología, Medicina, Matemática y Estadística, para nombrar algunas.
Todas esas ciencias son utilizadas en la formación del futbolista. Sin la ayuda de ellas, no se puede llegar al profesionalismo.
Y los periodistas bolivianos o de cualquier parte del mundo, tenemos la obligación de apuntar cuando esas ciencias no están siendo (bien) utilizadas en los clubes o selección.
En esferas en donde el profesionalismo es para valer, no sorprende a nadie cuando se habla de la “Sociología del Deporte”, la “Psicología del Deporte”, la “Medicina Deportiva”, la “Estadística Deportiva”, la “Administración Deportiva”, el “Marketing Deportivo”, etc. Etc.
Cuando decimos y escribimos que no es posible que los jugadores de Bolívar (por ejemplo) entren a la cancha pensando en sus sueldos atrasados y que, por lo tanto, están con sus alquileres o pensiones del colegio de sus hijos atrasadas, nos estamos refiriendo a que el fútbol es una actividad social y, por lo tanto, un jugador estará psicológicamente en desventaja frente a un adversario que no tiene problemas de dinero.
Nosotros, periodistas deportivos, antes de criticar el desempeño del un jugador dentro de la cancha, nos preguntamos si ese jugador está con caries dental, ¿por ejemplo?
Antes de que entre a la cancha un jugador ¿nos preocupamos en saber cual ha sido el alimento ingerido por ese jugador en su residencia y a qué hora se alimentó? ¿O si se alimentó?.
A ese mismo jugador, su club ¿le da orientación sexual?
Son ejemplos de cómo la ciencia debe estar al servicio de un mejor desempeño deportivo del ser humano.
Si en Bolivia los clubes y la Selección no se auxilian con los avances científicos, nosotros periodistas deportivos debemos apuntar esa seria deficiencia.
Pero, para señalar esa falla, nosotros, periodistas deportivos, debemos, primero, tener conciencia de lo que eso representa para el deporte.
Nada más que eso.
"Entender que para analizar y comentar no es suficiente leer solo las revistas deportivas que vienen del exterior y comprender que el fútbol es formado por una serie de ciencias que tienen que ser estudiadas". Jorge, ¿por qué no me presentas a esos periodistas? o mejor: ¿Por qué no me dices en que medios trabajan?”
(…) “Gráfico argentino o a ese decadente panfleto de la Conmebol. Por otra parte, afirmas que no basta con leer esos materiales para opinar sobre fútbol y asumir que está "formado por una serie de ciencias que tienen que ser estudiadas". No sé a que ciencias aludes y despiertas mi curiosidad: ¿a qué revistas te refieres? Quiero conocerlas.”
De un largo e interesante comentario enviado por Christian Vera, (lapalabraesferica.blogspot.com) extraje los dos párrafos arriba, porque creo ser justo dar una mejor explicación de mi parte, porque, me parece, no fuí bien entendido.
Veamos: El fútbol no es solamente alguien pateando una pelota o alguien escribiendo o hablando al respecto.
Cuando digo que los periodistas no podemos darnos el lujo de comentar y analizar el fútbol teniendo como base intelectual la simple lectura de revistas que llegan del exterior, me refiero a que no podemos limitar nuestra formación intelectual en base a lo que está escrito en la revista El Gráfico, por ejemplo.
Fútbol es mucho más que simple información, es, también, formación; y para formarnos (todos los que vivimos en torno al deporte) debemos entender que, aparte de las 17 Reglas que norman el balompié mundial, hay ciencias que son fundamentales para la actividad futbolística.
Sociología, Psicología, Medicina, Matemática y Estadística, para nombrar algunas.
Todas esas ciencias son utilizadas en la formación del futbolista. Sin la ayuda de ellas, no se puede llegar al profesionalismo.
Y los periodistas bolivianos o de cualquier parte del mundo, tenemos la obligación de apuntar cuando esas ciencias no están siendo (bien) utilizadas en los clubes o selección.
En esferas en donde el profesionalismo es para valer, no sorprende a nadie cuando se habla de la “Sociología del Deporte”, la “Psicología del Deporte”, la “Medicina Deportiva”, la “Estadística Deportiva”, la “Administración Deportiva”, el “Marketing Deportivo”, etc. Etc.
Cuando decimos y escribimos que no es posible que los jugadores de Bolívar (por ejemplo) entren a la cancha pensando en sus sueldos atrasados y que, por lo tanto, están con sus alquileres o pensiones del colegio de sus hijos atrasadas, nos estamos refiriendo a que el fútbol es una actividad social y, por lo tanto, un jugador estará psicológicamente en desventaja frente a un adversario que no tiene problemas de dinero.
Nosotros, periodistas deportivos, antes de criticar el desempeño del un jugador dentro de la cancha, nos preguntamos si ese jugador está con caries dental, ¿por ejemplo?
Antes de que entre a la cancha un jugador ¿nos preocupamos en saber cual ha sido el alimento ingerido por ese jugador en su residencia y a qué hora se alimentó? ¿O si se alimentó?.
A ese mismo jugador, su club ¿le da orientación sexual?
Son ejemplos de cómo la ciencia debe estar al servicio de un mejor desempeño deportivo del ser humano.
Si en Bolivia los clubes y la Selección no se auxilian con los avances científicos, nosotros periodistas deportivos debemos apuntar esa seria deficiencia.
Pero, para señalar esa falla, nosotros, periodistas deportivos, debemos, primero, tener conciencia de lo que eso representa para el deporte.
Nada más que eso.
jueves, 18 de octubre de 2007
El fútbol boliviano es semianalfabeto
Lejos de las discusiones de que éste o aquél entrenador será mejor para la selección, es bueno volver a la constatación de que nuestro fútbol es eso nomás.
No se puede pedir más a los que no tienen para dar.
Técnica y físicamente no tenemos condiciones de bregar con los otros países.
Tácticamente, nos venimos aplazando a cada compromiso; basta acompañar los juegos de la Liga.
Lo que muchos llaman de “actitud” no es nada más ni nada menos que ganas. Y eso, en el partido frente a Colombia, los jugadores pusieron.
Pena que en el fútbol solo las ganas no sean suficientes para vencer.
Los vencedores nacen y son (bien) preparados en la universidad de la vida.
Y la vida de los bolivianos no es la mejor.
Salta a la vista.
Abandonemos el empirismo y profesionalicemos nuestro fútbol, inclusive en el ámbito periodístico.
No se puede pedir más a los que no tienen para dar.
Técnica y físicamente no tenemos condiciones de bregar con los otros países.
Tácticamente, nos venimos aplazando a cada compromiso; basta acompañar los juegos de la Liga.
Lo que muchos llaman de “actitud” no es nada más ni nada menos que ganas. Y eso, en el partido frente a Colombia, los jugadores pusieron.
Pena que en el fútbol solo las ganas no sean suficientes para vencer.
Los vencedores nacen y son (bien) preparados en la universidad de la vida.
Y la vida de los bolivianos no es la mejor.
Salta a la vista.
Abandonemos el empirismo y profesionalicemos nuestro fútbol, inclusive en el ámbito periodístico.
Erwin Sánchez parece pensar el fútbol con los pies
Definitivamente, Erwin Sánchez parece tener el fútbol solo en los pies. Cero comunicación, cero humildad y cero educación.El equipo boliviano que empató con Colombia, fue un conglomerado de esfuerzos individuales.
Los equipos deportivos generalmente ganan debido a la suma de esfuerzos y talentos, aplicando dentro la cancha lo que el entrenador previamente prepara, nada es por acaso.
Quedó claro para mí que la reunión de los jugadores nacionales, formando un círculo en el campo de juego, antes de iniciarse el partido, es la representación más clara de que la selección está en la mano de ellos, de los propios jugadores.
Ante la falta de criterios tácticos (responsabilidad directa del entrenador), los jugadores asumen toda la responsabilidad.
Y así fue.
En el equipo Bolivia no existen ideas nuevas, no hay lo que llamamos de “la mano del técnico”. Se nota una orfandad táctica alarmante.
Un solo ejemplo: el lateral Gatti Ribeiro (irónicamente uno de los jugadores más ofensivos del equipo frente a Colombia, al lado de Límberg Gutiérrez)) estuvo los 90 minutos preso a la defensa y a su propia banda, mientras que Mojica (que no marcó, creó, ni remató) tenía toda la libertad para moverse por la cancha.
Lo más lógico y básico sería lo inverso.
Es suficiente para que Erwin Sánchez me haya decepcionado como entrenador.
Me había decepcionado antes como persona, ante su mala educación para con los periodistas deportivos.
Y la hinchada (foto) comienza a decepcionarse.
Y la hinchada (foto) comienza a decepcionarse.
Me imagino cómo deben convivir los jugadores con un entrenador que no sabe comunicarse.
Pero bueno, para pasar ideas y conceptos a los jugadores, es necesario tener ideas y conceptos.
Y Sánchez, ahora estoy convencido, no las tiene.
Una duda me quedó después de la conferencia de prensa luego del empate frente a Colombia: ¿Erwin Sánchez no responde a las preguntas porque no quiere o porque no sabe qué responder?
Es sintomático que los periodistas no reciban ninguna respuesta técnica del “técnico” Erwin Sánchez.
Me cansé de decir que a un entrenador se lo debe analizar por lo que su equipo presenta dentro de la cancha, de preferencia después de varios partidos.
Fui uno de los pocos que apoyé la designación de Erwin Sánchez como técnico de la selección.
Después de varios partidos, comienzo a reconocer que erré.
La pregunta es: ¿Quién vendría?
Pero bueno, para pasar ideas y conceptos a los jugadores, es necesario tener ideas y conceptos.
Y Sánchez, ahora estoy convencido, no las tiene.
Una duda me quedó después de la conferencia de prensa luego del empate frente a Colombia: ¿Erwin Sánchez no responde a las preguntas porque no quiere o porque no sabe qué responder?
Es sintomático que los periodistas no reciban ninguna respuesta técnica del “técnico” Erwin Sánchez.
Me cansé de decir que a un entrenador se lo debe analizar por lo que su equipo presenta dentro de la cancha, de preferencia después de varios partidos.
Fui uno de los pocos que apoyé la designación de Erwin Sánchez como técnico de la selección.
Después de varios partidos, comienzo a reconocer que erré.
La pregunta es: ¿Quién vendría?
miércoles, 17 de octubre de 2007
Oigan la transmisión de Futbolmania
A los lectores del blog, les invito a que nos acompañen esta tarde; estaré comentando en Futbolmania el cotejo entre Bolivia y Colombia, junto al relato de Gonzalo Cobo, por las radios Fides 101.3 FM; Laser 98.1 FM y Mar 100.9 FM, a partir de las 13:30.
Les espero.
Les espero.
Bolivia juega contra Colombia y contra su previsibilidad

El equipo principal de Bolivia entra a la cancha esta tarde para enfrentar a Colombia, con el fin primario de rescatar la confianza de la afición boliviana.
Y la única forma de hacerlo es jugando bien y, si posible, vencer.
Por coherencia, el entrenador Erwin Sánchez debiera colocar en la cancha a un equipo cuya base debe estar formada por los hombres que se quedaron en La Paz a ver por televisión la desastrosa derrota frente a Uruguay.
Las chances del equipó nacional para clasificar a la Copa de Sudáfrica están intactas, más aún con las derrotas como locales de Ecuador y Venezuela, y los empates de Colombia y Perú.
O sea, nunca estuvo tan cierta la teoría de que país que no pierda puntos en su casa tiene más posibilidades de clasificación.
Los jugadores nacionales deben tener en cuenta que no solo jugarán y buscarán la victoria para el público que esté en el Siles, lo harán también para millones de bolivianos del interior y exterior del país.
Pero, lo más crucial, es que estarán siendo vistos por otros tantos hinchas nacionales y extranjeros, que desean ver las Eliminatorias lejos de La Paz.
Será, sin duda, un partido difícil porque los colombianos querrán recuperarse de su tropiezo frente a Brasil y para eso nada mejor que enfrentar al “equipo más frágil”, como es considerado el boliviano.
De los jugadores nacionales ya se sabe hasta donde pueden dar dentro de la cancha, no se les puede exigir mucho.
Lo que sí espero, de una vez por todas, es ver hasta donde llega la capacidad táctica del entrenador Erwin Sánchez. Si sabe aprovechar las características de sus comandados.
Deseo apreciar las alternativas de movilización que sus jugadores puedan presentar durante el cotejo, eso se llama Sistema Táctico.
La capacidad de un entrenador se mide por la capacidad de usar el factor sorpresa de su equipo.
Cuanto más previsible es un conjunto de jugadores, más esquemático se torna, por lo tanto, más fácil de marcarlo.
Los esquemas en el fútbol se los encuentra en los muchos libros publicados y se los ve al inicio de cada partido; lo mismo no es con los sistemas, pues, éstos, salen de la mente de cada entrenador. Y los sistemas cambian, o debieran cambiar siempre, durante el andar de cada partido.Descontado está que los jugadores nacionales tienen que imprimir mucha velocidad, dictando el ritmo de la contienda.
Buena suerte Bolivia.
martes, 16 de octubre de 2007
Sánchez no tiene la suerte que tuvo Askargorta

“Los técnicos no jugamos. Son los futbolistas los que hacen el futbol. Pero lo que pasa es que los técnicos somos como los fusibles: antes de que se modifique la instalación, se cambia el fusible, se pone en marcha y sigue otro, y nosotros, con una quemazón ardiendo en el estómago, seguimos siendo los fusibles”. (Xabier Askargorta).
El lector Fernando Hidalgo, cuyo comentario se encuentra en el texto sobre la derrota boliviana contra Uruguay, me recuerda, con mucha razón, que fui uno de los que defendió la nominación de Edwin Sánchez cuando fue indicado para dirigir la selección nacional.
Fernando tiene toda la razón, lo defendí y lo sigo defendiendo.
Pienso que los problemas del fútbol nacional no pasan por éste o aquél nombre para dirigir la Verde.
Los problemas del fútbol, o algunos, ya los enumeré en comentario del día de ayer.
Los apuntes de Fernando son interesantes, les invito a leerlos.
Ahora, ¿por qué defiendo la permanencia de Edwin Sánchez en la selección? Simplemente porque acredito que no será un técnico extranjero el que nos sacará del letargo, no necesariamente. Y no veo a otro nacional con un perfil mejor.
Ante los fracasos, todos en Bolivia recuerdan a Xabier Askargorta (foto).
Está bien, Askargorta tuvo sus meritos (y muchos) en la clasificación para el Mundial de los EEUU.
Pero la coyuntura era otra, felizmente para él y el fútbol nacional, muy buena.
Askargorta encontró una generación de jugadores con una homogeneidad futbolística pocas veces vista en el país. Una feliz coincidencia.
Un verdadero equipo, un grupo de hombres-futbolistas a los cuales era necesario motivarles y cambiarles la vida, sobretodo fuera de la cancha. Y eso lo hizo muy bien el “bigotón”.
Hoy, no tenemos jugadores para formar un equipo de alta competencia. Hay muchos altibajos, mucha disparidad física y técnica.
Es una lamentable constatación.
Los pocos que tenemos están jugando fuera del país, fueron convocados, pero vemos que en sus equipos tienen intermitencias y alternan el banco de reservas permanentemente.
Los que están dentro del país, amargan la falta de motivación para la falta de dinero y atraso en sus sueldos; o sea están psicológicamente disminuidos.
Un técnico extranjero nos costaría mucho dinero; entonces, a un costo bajo, es mejor tener en el cargo a un entrenador boliviano, a una persona que tiene experiencia internacional, que jugó en el continente más organizado en términos futbolísticos y que ciertamente tiene mucho para enseñar a nuestros jugadores.
Al lado de Sánchez, está una comisión técnica formada por ex jugadores y actuales entrenadores nacionales que, creo, conocen la situación actual del fútbol nacional, por lo tanto, saben, o debieran saber, qué jugadores están aptos para defender a la selección.
No hay otra salida. No podemos gastar el dinero que no tenemos con la contratación de un “técnico de jerarquía” como muchos defienden.
Solo para dar un ejemplo, los mismos que hoy defienden la contratación de un “entrenador extranjero” le hicieron la vida imposible al “Pelado” Nelson Acosta por el solo hecho de haber apuntado las deficiencias de nuestro fútbol.
Acosta fue el entrenador de más jerarquía que ya tuvo Bolivia: dirigió a un equipo (Chile) en una Copa del Mundo, fue campeón en el fútbol chileno y dirigió varias veces al aquipo principal del país vecino.
Y tuvo el coraje de lanzar en la selección a Leonel Reyes, hoy uno de los jugadores imprescindibles para la selección y en la época despreciado por Bolívar y discriminado en Oriente Petrolero de Santa Cruz a donde fue como "cambio".
Resumiendo, el problema de la selección no es de técnico, es de jugadores y, sobretodo, de falta de ellos.
Fernando tiene toda la razón, lo defendí y lo sigo defendiendo.
Pienso que los problemas del fútbol nacional no pasan por éste o aquél nombre para dirigir la Verde.
Los problemas del fútbol, o algunos, ya los enumeré en comentario del día de ayer.
Los apuntes de Fernando son interesantes, les invito a leerlos.
Ahora, ¿por qué defiendo la permanencia de Edwin Sánchez en la selección? Simplemente porque acredito que no será un técnico extranjero el que nos sacará del letargo, no necesariamente. Y no veo a otro nacional con un perfil mejor.
Ante los fracasos, todos en Bolivia recuerdan a Xabier Askargorta (foto).
Está bien, Askargorta tuvo sus meritos (y muchos) en la clasificación para el Mundial de los EEUU.
Pero la coyuntura era otra, felizmente para él y el fútbol nacional, muy buena.
Askargorta encontró una generación de jugadores con una homogeneidad futbolística pocas veces vista en el país. Una feliz coincidencia.
Un verdadero equipo, un grupo de hombres-futbolistas a los cuales era necesario motivarles y cambiarles la vida, sobretodo fuera de la cancha. Y eso lo hizo muy bien el “bigotón”.
Hoy, no tenemos jugadores para formar un equipo de alta competencia. Hay muchos altibajos, mucha disparidad física y técnica.
Es una lamentable constatación.
Los pocos que tenemos están jugando fuera del país, fueron convocados, pero vemos que en sus equipos tienen intermitencias y alternan el banco de reservas permanentemente.
Los que están dentro del país, amargan la falta de motivación para la falta de dinero y atraso en sus sueldos; o sea están psicológicamente disminuidos.
Un técnico extranjero nos costaría mucho dinero; entonces, a un costo bajo, es mejor tener en el cargo a un entrenador boliviano, a una persona que tiene experiencia internacional, que jugó en el continente más organizado en términos futbolísticos y que ciertamente tiene mucho para enseñar a nuestros jugadores.
Al lado de Sánchez, está una comisión técnica formada por ex jugadores y actuales entrenadores nacionales que, creo, conocen la situación actual del fútbol nacional, por lo tanto, saben, o debieran saber, qué jugadores están aptos para defender a la selección.
No hay otra salida. No podemos gastar el dinero que no tenemos con la contratación de un “técnico de jerarquía” como muchos defienden.
Solo para dar un ejemplo, los mismos que hoy defienden la contratación de un “entrenador extranjero” le hicieron la vida imposible al “Pelado” Nelson Acosta por el solo hecho de haber apuntado las deficiencias de nuestro fútbol.
Acosta fue el entrenador de más jerarquía que ya tuvo Bolivia: dirigió a un equipo (Chile) en una Copa del Mundo, fue campeón en el fútbol chileno y dirigió varias veces al aquipo principal del país vecino.
Y tuvo el coraje de lanzar en la selección a Leonel Reyes, hoy uno de los jugadores imprescindibles para la selección y en la época despreciado por Bolívar y discriminado en Oriente Petrolero de Santa Cruz a donde fue como "cambio".
Resumiendo, el problema de la selección no es de técnico, es de jugadores y, sobretodo, de falta de ellos.
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