
Flamengo, Fluminense, Vasco da Gama y Botafogo, los cuatro equipos cariocas que disputan la primera división en Brasil, adoptaron el esquema 3-6-1 este año.
Eso quiere decir que los entrenadores están más preocupados en defender que en atacar.
Muchos dirán, “pero con 6 hombres en la media cancha también se puede ser ofensivo”.
Claro que se puede, desde que tengan los jugadores con características de marcar y atacar indistintamente.
Para eso se requiere mucho preparo físico y un sentido de colectividad poco común en el fútbol de hoy, inclusive en el penta-campeón.
Para que ese nuevo esquema deje contento a todos, es necesario que el sistema funcione a cabalidad, caso contrario será un amontonado de jugadores en la media cancha, sin fútbol y sin goles.
Pero bueno, si ese nuevo esquema les funciona a los entrenadores, ¿quienes somos los periodistas para criticar?
Lo único que espero, reitero, es que no aparezca el fútbol feo, solo de marca y poco ofensivo; esa no es la característica del fútbol sudamericano.
Por coincidencia, Dunga utilizó el 3-6-1 en algunos partidos de la selección brasileña durante la Copa América de Venezuela.
Brasil fue campeón, pero con un fútbol feo. Fútbol que está apartando a la hinchada de los estadios.
Aunque no hay que negar que mucha gente vá a los estadios para ver a su equipo ganar. Yo, a trabajo o no, prefiero encontrarme con un partido técnicamente bien jugado.
En la foto, Somalia, que está jugando hace varios partidos como único atacante en el Fluminense de Río.
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