martes, 15 de julio de 2014

PARA BOLIVIA, LA COPA QUE TERMINÓ DEBE SERVIR DE REFLEXIÓN


BALANCE FINAL

Después de acompañar casi toda la fiesta del fútbol comentando aquí en el blog cada uno de los juegos, es que me tocaron realizar otras actividades y dejé de contarles mi visión respecto de Holanda 3 x 0 Brasil, por el tercer y cuarto puestos, y la finalísima entre Alemania 1 x  Argentina 0.

Personalmente, como boliviano, desde el inicio de la Copa, me pregunté si valía la pena comentar cada uno de los partidos, ya que casi todos los que gustan de fútbol, de alguna forma o de otra, verían por televisión.

Y además, una observación y análisis táctico viendo los encuentros por televisión, es casi un engaño a los lectores, oyentes o tele espectadores, pues considero casi imposible hacerlo porque ni las más modernas cámaras pueden ofrecer el panorama que un comentarista necesita para ser fidedigno. Para ello es necesario estar en el mismo estadio.

Y lo más importante, en lo íntimo, me da impotencia y rabia, tener que participar de la “fiesta de los otros”. Tener que buscar y encontrar simpatías por uno u otro equipo, e hinchar por ese. No soy obligado ni como periodista ni como hincha del fútbol.

En esos momentos, pienso en cómo el fútbol boliviano puede salir del atraso y del marasmo en que se encuentra.

Dentro de esa nuestra inoperancia, los bolivianos nos damos el lujo de criticar la goleada sufrida por Brasil frente a Alemania (7 x 1); ¿cómo criticar el accidente de un país siete veces campeón del mundo¿ O por el contrario, alegrarnos por la derrota de Argentina en la final, después de haber sido quien dominó gran parte del partido final.

En el fondo, independientemente de que Alemania haya sido el campeón, con mucha justicia, por su regularidad en todo el torneo, o que Argentina haya perdido la final por sus fallas en la concreción de las jugadas, justamente en el juego en que no podía fallar, independientemente de todo ello, creo haber asistido a una Copa de elevadísima corrección y de búsqueda permanente por el gol, dando oportunidad para que los goleros sean el destaque, y que revelaciones como el colombiano James Rodríguez hayan aparecido.

El fútbol europeo, como todo lo que los europeos hacen además, es la consecuencia de una asimilación y un aprendizaje permanente de las habilidades latinoamericanas que sumadas a las técnicas aplicadas en entrenamientos auxiliados por avanzadas tecnologías, resultan en equipos muy competitivos.

Al mismo tiempo, se nota que los latinos estamos sabiendo aprovechar el uso de esas tecnologías y aplicarlas en los entrenamientos, dándonos cuenta que cuando dominemos ese híbrido futbolero, podremos recuperar nuestra natural hegemonía.

Costa Rica, Colombia y Chile, nos mostraron de cierta forma que estamos en ese camino.  

Por otro lado, Brasil, el país, reveló que tiene la capacidad suficiente para organizar eventos del porte de una Copa del Mundo y demostró, también, cuán equivocados estaban aquellos que quisieron caprichosamente pronosticar calamidades sociales o poner culpa en el gobierno por eventuales desastres, cuando precisamente el gobierno está empeñado en terminar con las organizaciones mafiosas que instrumentalizan el funcionamiento de los campeonatos y la administración de los clubes brasileños, casi todos absolutamente endeudados, que, amparados en la FIFA y en la Conmebol, y a título de ser “instituciones sin fines lucrativos”, se enriquecen cada vez más, en detrimento de la masa popular, verdadera mantenedora del fútbol  mundial.


Por todo ello, en Bolivia, debemos esperar que el nuevo Ministerio de los Deportes actúe en consecuencia, si es que deseamos, verdaderamente, participar de una fiesta mundial, a la que estamos tristemente acostumbrados a ver por televisión. Y así mismo, ven por televisión, los que tienen condiciones económicas para ello, o sea, el 2% de los casi 11 millones de bolivianos.