sábado, 8 de noviembre de 2014

UN MANJAR A BASE DE CHUÑO Y QUINUA


En el fútbol y cualquier otro deporte, Selección es donde se encuentran los mejores.

Los mejores por sus habilidades, su técnica, pero, sobre todo, por los resultados.

En Bolivia, que ocupa el último lugar en el ranking FIFA entre los países sudamericanos, esa lógica no es tal.

Primero, que la persona que debe indicar al entrenador encargado de seleccionar a los mejores, no es la mejor para ocupar el cargo.

En consecuencia, el entrenador que obtuvo los mejores resultados en el fútbol boliviano, en los últimos años, no es el  nombrado.

Pero, lo irónico, es que en Bolivia seleccionar a los mejores es lo más fácil, pues no hay muchas alternativas para escoger, tal es la falta de futbolistas en destaque.

Cualquier persona que acompaña medianamente el fútbol boliviano, puede formar la selección boliviana.

Entonces, de lo que se trata es de escoger a un entrenador que con los mismos ingredientes, tenga la capacidad de armar un equipo que caiga en el gusto de la hinchada.

Metaforizando, necesitamos un artista plástico que con las mismas tintas, despierte nuestros sentimientos.

O de un cheff que con los mismos ingredientes, nos regale un equipo gustoso.

Concluyo entonces que el problema del fútbol boliviano es que tenemos en el comando a una persona sin sentimiento y con pésimo gusto.