jueves, 20 de noviembre de 2014

PARTE DEL VIEJO SILES TODAVÍA RESISTE A LA “MODERNIDAD”


La imagen es de 1970, por lo tanto de hace 44 años, y publicada en las redes sociales por mi dilecto amigo Julio Mamani (producto de su magnífica colección).

Ella, la fotografía, capta la escena de un juego entre Bolívar y Always Ready en el estadio Hernando Siles.

Nos  trae gratos recuerdos y una cierta nostalgia a todos los que nos emocionábamos con los campeonatos de la Asociación de Fútbol de La Paz, y a los que tuvimos la suerte de jugar en ese escenario. 

Pero al ingresar al histórico escenario, lo hacíamos también abrigados por una obra fundamental para la etnografía boliviana.

La Plaza del Templete y la fachada del estadio Hernando Siles, conjunto harmonioso e historico.
Porque cuando llegabamos a Miraflores, veíamos la fachada de un escenario deportivo, precedido por la Plaza del Templete, una obra arquitectónica que formaba parte de un conjunto mayor con identidad nacional,  inspirado en el estilo neotiahuanacota.

El Monoblock de la UMSA forma parte del talento arquitectónico de  Emilio Villanueva.
Su autor, el arquitecto boliviano Emilio Villanueva, quiso que La Paz tuviera un juego de obras ligadas a ese estilo, del que forma parte también la fachada y el conjunto de la portentosa Universidad Mayor de San Andrés – UMSA, igualmente de su autoría.

La necesidad y el compromiso de abrigar un evento deportivo internacional,  llevaron al gobierno de Siles a planificar la construcción del estadio, pero, a rigor, solamente en 1963, se llegó a ese cometido, ocasión en la que Bolivia se consagró campeón invicto del Torneo Sudamericano de Fútbol.

Pero la imagen nos conduce también a la constatación de que desde el 10 de octubre de 1930, cuando fue inaugurado el Siles de Miraflores, o sea, hace 84 años, todos los que se sientan o se sentaron en las bandejas bajas de las curvas y de la recta general, para ver partidos, lo hacen en las mismas graderías construidas antes de la Guerra del Chaco, durante el gobierno de Hernando Siles de quien lleva su nombre.

En 1975, con el pretexto de construir un moderno estadio para los Juegos Bolivarianos de 1977, a la obra del arquitecto Villanueva le quitaron totalmente su identidad, una verdadera agresión dictatorial (gobernaba Hugo Banzer Suárez) a vistas y paciencia de todos, para entregar al país una “cosa” como fachada; como siempre, en nombre del modernismo.

Estadio Hernando Siles, hoy.
Y en lugar de mejorar la comodidad de los asistentes, que a inicio (enero de 1930) podían llegar a 25 mil personas, prefirieron la acometida a la obra de Villanueva, aumentando su capacidad para 45 mil gentes (septiembre de 1977).

El marco de la puerta de ingreso vehicular de la Curva Sur, aún resiste a la agresión del "modernismo" en el Siles.  
Desde entonces, varias reformas fueron realizadas en el estadio Hernando Siles, como la actual, en la gestión de César Cocarico, pero, en realidad,  no pasan de maquillajes y maquillajes, encima de las viejas graderías de las dos curvas y de la recta de general.

Ver y admirar la arquitectura  de Villanueva, ahora, solamente por fotos.

Pero, por ironía, aún podemos sentarnos en parte de ella.

Cosas de Bolivia.