lunes, 6 de enero de 2014

¿ES EL DAKAR UNA ACTIVIDAD DEPORTIVA?

El ser humano, al servicio de las máquinas.

Los antecedentes son los que certifican si una persona o actividad es buena o mala para el interés público.

Por ello, simplemente por ello, el Dakar no me simpatiza.

Su agresión al medio ambiente y las muertes que constan en su historial, son cosas que no me agradan.

Por ello, periodística y profesionalmente, siempre tuve dudas si el automovilismo y motociclismo deben ser considerados actividades deportivas.

Porque en mi entendimiento, deporte es la competencia entre dos o más personas para alcanzar un determinado objetivo.

Y para llegar a ese objetivo se pueden utilizar instrumentos que no sean motorizados. O sea, para ser deporte, la competencia no puede depender si no y fundamentalmente, de la fuerza y capacidad del ser humano.

El Dakar, la Fórmula 1 o cualquier otra carrera automovilística, son competencias que dependen más de las máquinas que del ser humano.

Específicamente, creo que el Dakar es una competencia entre multinacionales fabricantes de automóviles, camiones, motos y otros, y son las que, finalmente, se benefician con lucros exorbitantes, dándose, inclusive, la libertad de cobrar mucho dinero de los gobiernos de países que desean su paso por sus territorios.

No creo que el Dakar sea una buena y correcta forma de divulgar el turismo y muchos menos la cultura de Bolivia.

Tengo fe en que el gobierno del presidente Morales se dé cuenta de un equívoco que puede ser corregido en el futuro.

En tiempo, nada contra la práctica del automovilismo y equivalentes, desde que sea entendido como una “actividad tuerca”.


Debe ser por algo que es una actividad no tomada en cuenta por el Comité Olímpico Internacional.