jueves, 3 de abril de 2014

EL FÚTBOL URUGUAYO PUEDE JUGAR, PERO NO HABLAR

Como buen uruguayo, el presidente Mujica gusta de fútbol.
La FIFA  y la Conmebol quieren al fútbol uruguayo dentro de la cancha, porque necesitan de su prestigio y de su historia futbolística.

La Conmebol, al suspender a ese país sudamericano “de varios de sus principales derechos”, es como decirle: puede jugar, pero no hablar. Patético.

En realidad, la Conmebol encontró, con esa medida, una forma de mandar una respuesta al presidente José Mujica que, con todo derecho y razón, ordenó que la policía no entre a los estadios uruguayos, pues las hinchadas son extremadamente violentas.

El presidente Mujica apenas respondió a la soberbia de la FIFA, que no deja que los gobiernos se inmiscuyan en sus asuntos.

¡Ora bolas! ¿Las hinchadas deben ser controladas por quién o por qué entidades¿

Por las federaciones de fútbol y sus afiliadas, ¡claro!

Pues el fútbol es una actividad pública, pero privada y, como tal, debe cuidar de la seguridad de su público que paga para asistir a sus eventos.

Lo más importante, es que el presidente uruguayo no está solo en esa batalla contra el poder de la FIFA y de la Conmebol, ya que siete clubes uruguayos, entre ellos Peñarol y Nacional, los más populares del país, denunciaron a la Conmebol por malos manejos referentes a los derechos televisivos referentes a torneos internacionales como la Libertadores y la Sudamericana.

Y no olvidemos, el actual presidente de la Conmebol es el uruguayo Eugenio Figueredo, investigado por esos malos manejos, pese a que los clubes hayan retirado la denuncia.

Coincidencia o no, recordemos que el presidente boliviano, Evo Morales, pidió públicamente el cambio de los dirigentes de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF); la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se recusa a reunirse con el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), pese a la proximidad de la Copa Mundial; y la presidenta de Argentina, Cristina Kitchner, siquiera evita aparecer junto a Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol argentino (AFA).