martes, 22 de abril de 2014

BOLÍVAR NO ES EL ÚNICO DUEÑO DE LA FIESTA


Bolívar tiene el cuchillo en la mano y una sabrosa torta encima de la mesa.

Y muchísimos invitados para la fiesta.

Lo que se hace necesario es saber cortarla  para que alcance a todos.

Pero como en toda fiesta, existen los que no son precisamente invitados, más bien, son coparticipes, forman parte de la fiesta con posibilidades de al final, inclusive, adueñarse de la misma.

Es un León que desea rugir en jaula ajena.

¿Cómo domar a la fiera? Con cariño creo yo.

Transitando con tranquilidad, sin nerviosismo, con mucha concentración. Dictando siempre el ritmo.

Pero todo cuidado es poco.

Bolívar debe ser el dueño de la música y para ello, tocar y tocar, con cadencia, y decidir el momento preciso para terminar la melodía y determinar la conclusión de la reunión.

Para que todo corra de forma tranquila, sin embargo, será necesario que los asistentes a la festividad colaboren y no descompasen el ritmo, alentando y participando con alegría.

Y que al final, todos retornen a sus residencias, sabiendo que la fiesta continuará en los cuartos…de final.