lunes, 26 de noviembre de 2007

Bolivia: Fútbol, violencia y muerte




En Oruro, una verdadera fiesta futbolera. San José ganó bien a Wilstermann (foto der.) de Cochabamba (4 x 2) asumiendo la punta del torneo Hexagonal de la Liga.

En Santa Cruz de la Sierra, el visitante La Paz FC daba una lección de humildad y buen fútbol, al vencer a Blooming (2 x 4), colocándose como serio candidato a un torneo internacional.

En Potosí, no se pudo jugar el partido definitorio del Torneo Simón Bolívar entre Nacional Potosí y Guabirá, que debería definir el ascenso a la primera división.

Motivo: imposibilidad de aterrizar en el aeropuerto de Sucre, en donde iracundos ciudadanos agredían, humillaban, torturaban y mataban, justamente a quien les da seguridad, un policía.

En verdad, parte de los citadinos sucrenses viene siendo manipulados políticamente por gente que hace mucho tiempo se encarga de sembrar el terror político y social. Esa manipulación consiguió lo que quería: cuatro cadáveres.

Los que financian el terror y la muerte en Bolivia son los mismos señores que hace poco tiempo estuvieron en función de gobierno.

Muchos de ellos ya fueron, presidentes, ministros o íntimos de éstos. Perdieron el poder y no lo aceptan.

Esos políticos desplazados, junto a latifundistas, industriales y ganaderos, se encargan de financiar la muerte y la destrucción de las instituciones bolivianas.

Todos ellos, tienen la posibilidad de dedicarse a organizar actividades desestabilizadoras, porque tienen el dinero suficiente (acumulado durante largos años de participación gubernamental) para vivir sin tener que trabajar.

Poseen la fortuna suficiente para mantener en actividad a jóvenes paramilitares a sueldo, denominados “juventudes”, cuyo único lenguaje es la violencia ciega.

Mientras en el resto del país la pelota corría suelta, la alegría del fútbol era contagiante, le tocaba a la ciudad de Sucre ser víctima de organizaciones políticas encargadas de defender los intereses de esos pocos señores.

Los propios chuquisaqueños eran encargados de destruir su propia ciudad y de enterrar a sus propios muertos (foto izq.). Los capitalinos se volvieron inocentes útiles.

¿Y todo para qué?

Para hacer creer que el gobierno no tiene fuerza ni autoridad.

Para que organismos internacionales se vean en la obligación de intervenir en el país.

Es la sed de venganza contra el indigena Evo Morales quién, para los promotores de la muerte, es el culpado por haberles quitado la posibilidad de seguir saqueando los cofres públicos.

Del otro lado, cualquier actitud bien intencionada de Evo Morales, es perjudicada por que el presidente no sabe controlar las prácticas izquierdistas de parte de su entorno.

Si socialista pretende ser el gobierno del MAS, se supone que la militancia debe saber el ABC del Socialismo.

Y lo básico, creo yo, es entender lo que el propio Lenin escribió: “El izquierdismo es la dolencia infantil del socialismo”.

No pueden ni deben pretender algunos ideólogos del gobierno del MAS que el racismo y la discriminación se van a acabar con racismo y discriminación a la inversa.

Así como en el fútbol malos dirigentes se desenmascaran por sí solos, a los hombres y mujeres que pretenden seguir robando al Estado boliviano y financian el caos, se les caerá la mascara por desgaste.

A ellos tiene que caerles el peso de la ley, aunque estén disfrazados de demócratas.

Hoy, en medio a la autodestrucción de la ciudad de Sucre, los jugadores del Guabirá arribarán al aeropuerto de esa capital, para después trasladarse hasta una calma Potosí, en donde disputarán la final de la Copa Simón Bolívar a las 15:30.

Mientras tanto, los sembradores del miedo y del terror ciertamente estarán planificando si será la ciudad de Tarija, o Trinidad, o Cobija o Santa Cruz, en donde se encenderá el próximo foco desestabilizador.

¿Y el gobierno qué?

Bueno, se espera que entienda que tener autoridad no es lo mismo que ser autoritario. Al final, 99,9% de los bolivianos queremos continuar trabajando y viviendo en paz.