sábado, 15 de agosto de 2015

MAURICIO SORIA DEBÍA CONTINUAR COMO ENTRENADOR DE LA SELECCIÓN, POR COHERENCIA



La renuncia de Mauricio Soria a la dirección técnica de la selección boliviana, significa mucho más que una simple dimisión.

Es mucho más que eso.

Porque, en el episodio, al entrenador demostró buen carácter y comportamiento coherente.

La cuestión dinero, que en apariencia fue lo que disgustó a Carlos Chávez, es apenas una fachada.

En realidad, el detenido presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, se sintió “traicionado”, debido a llamados telefónicos que Soria recibió desde Bolivia en Chile, durante la Copa América, de una persona que permanentemente pidió, y pide, la renuncia del hasta ahora jefe del fútbol boliviano.

Las palabras de apoyo del interlocutor fueron rápida y debidamente repasadas por Soria a los jugadores de la selección, sobre todo después de la victoria frente a Ecuador.

Esa fue la “traición” de Soria, que en la ocasión le costó el puesto.

Ahora, al ofrecerle el cargo de “interino” por dos partidos a Soria, la mayoría de los actuales directivos que comandan la Federación Boliviana de Fútbol, aparte de la falta de respeto hacia el entrenador, demuestran que Carlos Chávez aún tiene influencia en sus decisiones. Lo que no me sorprende.

Lo que sí me sorprende, es que personas muy ligadas al círculo de Carlos Chávez, y que tuvieron participación activa en los calificativos de “traidor” contra Soria,  ocupen, ahora, cargos importantes en instituciones íntimamente ligadas al autor de los llamados telefónicos durante la Copa América.

Al final, de toda esa suciedad, el que demuestra más coherencia y sale limpio es Mauricio Soria, que deja el cargo de una forma mejor a la que entró.

Viviendo y aprendiendo.