martes, 25 de agosto de 2015

CARLOS CHÁVEZ NO ES MÁS PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN BOLIVIANA DE FÚTBOL. PERO LOS PROBLEMAS CONTINÚAN LOS MISMOS.

Carlos Chávez tiene aún mucho que hablar e indicar.
 Los clubes afiliados a la Liga del Fútbol Profesional Boliviano y de la Asociación Nacional de Fútbol reunidos en Congreso, en Cochabaqmba, decidieron por la cesación de Carlos Chávez, como presidente de la Federación Boliviana de Fútbol.

Una actitud corajosa, si tomamos en cuenta que muchos dirigentes le deben favores a Chávez, al igual que los presidentes de la Asociación Nacional de Fútbol (ANF) que deseaban boicotear el Congreso de la Federación Boliviana de Fútbol, ciertamente recordados por Chávez, desde la prisión, de que en un pasado muy reciente, fueron muy amigos.

Con la caída de Chávez, el presidente de la Liga y vicepresidente de la FBF, Marco Ortega, asumirá la presidencia de la entidad de forma interina, con el compromiso de convocar a un Congreso Ordinario, a realizarse en el plazo de 40 días, para elegir un nuevo presidente.  

Es una salida encontrada, pero no la definitiva, porque el problema mayor del fútbol boliviano no era solo y precisamente Carlos Chávez.

El inconveniente principal es la cultura que permite actos y acciones que practicados hace tanto tiempo, parecen, hoy, normales, y están arraigados en los usos y costumbres del deporte nacional.

Si los dirigentes que se encuentran reunidos en Cochabamba, no tienen capacidad  para solucionar los problemas del fútbol boliviano en el Congreso Ordinario a realizarse en 40 días, sería mejor que, en común acuerdo con el Ministerio de Deportes, indiquen un interventor, completamente alejado a clubes y a la política partidaria, para que forme un grupo de personas remuneradas, grupo ese que, sin presiones, reorganice  la vida del balompié nacional, a través de ajustes en la Ley del Deporte, sin cuya vigencia difícilmente el fútbol boliviano saldrá del fondo del pozo.

El fútbol boliviano es de interés público y no de intereses personales o de grupos.