lunes, 17 de agosto de 2015

BOLÍVAR PUEDE CAMBIAR MENTALIDAD DEL FÚTBOL BOLIVIANO

Construir una relación solida entre jugadores y entrenadores, es el primer paso para la victoria. (Foto: diez.bo).
Nuevamente, las circunstancias del fútbol boliviano colocan a Bolívar como candidato a realizar cambios.

Ser un equipo administrado de forma empresarial, con dirigentes remunerados, fue el primer paso que, a su tiempo, pareció incorrecto.

El segundo, la Academia puede darlo de inmediato, al anunciar la permanencia de Eduardo Villegas en la institución, lo que significaría una mudanza  comportamental sustancial en el fútbol boliviano.

Todos acompañamos y envidiamos los avances significativos que a partir éste Siglo experimentó el fútbol europeo. En ese balompié, literalmente, dispensar los servicios de un entrenador como medida de solución inmediata de problemas, pasó a ser una actitud administrativamente incorrecta.

Nuestro atraso futbolero, en Bolivia en particular y en Sudamérica en general, nos permite pensar aún en rescindir el contrato de los entrenadores, al inicio de los torneos, cosa impensable en sociedades avanzadas, por el simple hecho de que esos cambios prematuros conllevan gastos importantes de recursos, aparte de la pérdida de tiempo (calendario) que significa el recomenzar todo de nuevo.

Además porque, inclusive, tomando en cuenta el lado puramente sociológico del fútbol, para construir una relación sólida entre el entrenador y los futbolistas, importante para alcanzar victorias, se requiere vivir permanentemente acompañado de trastornos importantes, sobre todo cuando de administrar egos e individualidades se trata.
  
Dirigentes inteligentes, contratan entrenadores, llevando en cuenta los valores humanos y las conquistas alcanzadas en su trayectoria, y siquiera toman en calculan el resultado negativo de uno o dos partidos.

Los dirigentes de Bolívar tienen la gran oportunidad de dar un paso gigantesco y demostrar que realmente desean el cambio de mentalidad en el fútbol boliviano,  manteniendo en el cargo a Eduardo Villegas, aunque el equipo no alcance la clasificación en la Copa Sudamericana.

Es propio de las hinchadas pasionales exigir victorias y conquistas de sus equipos; están en su derecho, sobre todo los aficionados que van a los estadios y pagan sus entradas.

Pero, de una vez por todas, los dirigentes deben ser cada vez más dirigentes gestores y actuar con la razón y no por simple pasión.