miércoles, 20 de mayo de 2015

BOLÍVAR Y THE STRONGEST, UN “BOCA A BOCA” LAMENTABLE













Los presidentes de Bolívar, Guido Loayza (a la izquierda, arriba), y de The Strongest, César Salinas (a la derecha en la foto), intercambiaron duras críticas en las últimas horas.

El asunto principal de la disputa es la impugnación presentada por el Tigre, que deseaba los tres puntos del partido frente a Petrolero, equipo que había contrariado los reglamentos.

Loayza criticó la impugnación solicitada porque consideraba que los puntos hay que ganarlos en cancha.

Salinas criticó la crítica de Loayza, por considerar justo el pedido de impugnación.

El triste episodio, en realidad, es una muestra de la fragilidad institucional de las entidades que rigen al fútbol boliviano, entiéndase Federación Boliviana de Fútbol, Liga del Fútbol Profesional Boliviano, Asociación Nacional de Fútbol y asociados en general.

Nadie, absolutamente ninguna de estas instituciones, respeta lo escrito por ellos mismos.

El fútbol boliviano es un barco a la deriva, que sobrevive gracias al mísero dinero que entra a sus arcas, proveniente de la millonaria Conmebol y de los medios televisivos que compran, en acuerdos oscuros, los derechos de televisión de sus torneos.

En realidad, ese dinero es lo que realmente interesa, y no más el honor de ser campeón.

Pero lo más indigno es que los dirigentes se dicen de todo, a través de los programas deportivos, radiales y televisivos, cuyos micrófonos deambulan en sus escritorios, sin disimular apoyos a éste o aquél dirigente.

Creo que los medios de comunicación no deben dar cabida a despropiarías de ningún dirigente, por más publicidad o acuerdos que tengan con ellos, lo que, además, de por sí, es ya  un atentado contra el propio periodismo, porque ventas, y compras, no tienen nada que ver con periodismo.

En Bolivia, los programas deportivos (no todos, felizmente) se convirtieron en verdaderos escenarios para personas que desean aparecer, buena o malamente. Es necesario saber distinguir entre lo que es noticia o no. 

Definitivamente, falta profesionalismo en el fútbol boliviano, inclusive en los que realizan la cobertura periodística.