lunes, 18 de mayo de 2015

BOLÍVAR CAMPEÓN DEL CLAUSURA 2014-2015




Terminó el torneo Clausura de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano y el campeón fue Bolívar.

Premio justo para el que fue el más regular futbolísticamente, con el mejor elenco del fútbol nacional, por lo tanto, con el mejor equipo.

Para muchos pasa desapercibido, pero el campeonato conseguido por Bolívar es una consecuencia de la continuidad del trabajo institucional, que mantuvo a la mayor parte de los futbolistas y del cuerpo técnico que conquistaron el torneo Apertura de 2014.

Para cualquier entrenador de fútbol, no es fácil administrar un grupo de personas, cuyos caracteres e intereses personales son diferentes; el conseguir nivelar el ego y las características técnicas de un jugador, es un paso primordial para montar un equipo de fútbol homogéneo. Y Azkargorta, junto con su cuerpo técnico tuvieron esa cualidad.

Pero ello no sería posible en Bolívar, sin otro factor importante para alzar el campeonato; me refiero al trabajo financiero administrativo, muy bien realizado por el “binomio” BAISA – dirigentes. La Academia (entiéndase BAISA) es la única institución que posee dirigentes remunerados y esa práctica, lejos de ser negativa, es un avance para el fútbol nacional.

Callejón, Tenório y Capdevilla, futbolistas extranjeros bien remunerados y, mejor, en día.
Por eso mismo, clara fue, también, la tranquilidad con que los jugadores bolivaristas trabajaron y cumplieron sus obligaciones, sabiendo que sus sueldos estarían en sus cuentas personales, en los plazos estipulados, con un mínimo de atraso.

Es innegable que el fútbol (como cualquier otra actividad remunerada) anda de manos dadas con la capacidad económica de quien lo administra y de esa forma, las conquistas serán siempre más probables.


Sin embargo, es bueno recordar que las instituciones deportivas solamente crecen, cuando las conquistas dentro de la cancha vienen acompañadas por el crecimiento de su patrimonio y activos fijos. Y en el caso de Bolívar, eso no está aconteciendo. Pero esa es otra historia.