martes, 30 de diciembre de 2014

EL PERSONAJE DEL AÑO


Ir a los estadios para ver a la selección ser eliminada, merece el reconocimiento público nacional.

En Bolivia nos estamos acostumbrando a elegir al personaje del año.

Nada más justo.

Sin embargo, creo que los criterios que todos usan, están errados, porque no se puede distinguir con ese calificativo, a ninguna persona por simple hecho de cumplir su obligación o por haber sufrido algún tipo de atropello, sea de parte del gobierno o de la sociedad civil.

El personaje de un periodo debe medirse por la demostración solidaria con la colectividad, o por el aporte científico a la misma, por ejemplo.

Tomando otro ejemplo, el hecho de que el presidente Evo Morales haya vencido las elecciones nuevamente, no es motivo para ser el escogido; lo propio, si Carlos de Mesa, está haciendo una buena labor con relación a la defensa de nuestra salida al mar, también, no; o si el Sr. Cusi está resistiendo al maltrato de la Asamblea Plurinacional y de la Justicia, también no es el caso; o, igual, el alcalde de La Paz, Luis Revilla, por su labor frente al gobierno municipal;  o si el Chavo Salvatierra consigue concluir su participación en el Dakar, igual, no. Todos ellos, de cierta forma, están haciendo nada más que su obligación, son buenos ciudadanos, nada más que eso.

No se puede premiar a nadie por cumplir su obligación.

Dentro de ese raciocinio,  “personaje del año”, en el ámbito deportivo sería, por ejemplo, la hinchada del fútbol boliviano, aquella hinchada que se priva de algunas necesidades para guardar dinero y poder adquirir su entrada para ver a su equipo, porque no es obligación de nadie ir a los estadios y pagar,  para ver juegos con baja calidad técnica y en condiciones adversas de comodidad.

Otro sector que merecería ser “el personaje del año” es el conformado por los ciudadanos que soportan día a día el castigo, casi torturante, de usar el transporte público.

Finalmente, si analizamos la situación socio económica de Bolivia, pese a que hoy, sin duda, es mejor que hace diez años atrás, “el personaje del año” sería la mayor parte de la ciudadanía nacional.