martes, 8 de enero de 2008

Fútbol, Jesús, Amor, etc.

El periodista y amigo Zé Geraldo, compañero de facultad en Brasil, a propósito de Kaká (escogido como el mejor futbolista de 2007), escribió lo siguiente en su habitual columna en el periódico Folha de São Paulo:

JOSÉ GERALDO COUTO


Jesús, amor etc.

Kaká, como jugador, es lo máximo, pero tomarlo como modelo para os jóvenes es anacrónico y conservador

Su elección como el mejor futbolista del planeta no sorprendió a nadie, por lo que él jugó en la temporada. Lo que me asustó un poco fue oír en la radio y en la televisión a una porción de gente exaltando al muchacho como “modelo positivo para la juventud”. Caramba, Kaká, fuera de la cancha, aparte de la belleza física evidente, es de una estupidez espantosa. Su imagen corresponde a un niñito bueno que yo hace tiempo juzgaba superado. No me entiendan mal.


No soy contrario a que él se case virgen y que estampe en la camiseta que “pertenece a Jesús” (foto). Pero de ahí a tomar eso como ejemplo de buen carácter hay una distancia muy grande. Es bueno recordar que Kaká fue uno de los primeros a salir en defensa del matrimonio Hernández, los líderes de la iglesia evangélica “Renacer en Cristo de Brasil”, que fueron a parar a una prisión en los EEUU, por engañar la fe de los incautos y evadir impuestos. Ese apoyo, en lo mínimo es cuestionable, en mi modo de ver.

Aún así, ese es problema de Kaká. Pero hay algo profundamente regresivo en considerar ese tipo de comportamiento como “limpio”. Querer restaurar, a esta altura del campeonato, valores como la virginidad y la fe religiosa ciega trae un peligroso rancio de TFP (la ultra conservadora Sociedad de Defensa de la Tradición, de la Familia y de la Propiedad), aún que bajo las tintas más estridentes, pragmáticas y mercantilistas de las corrientes evangélicas. Como contrapunto a ese oscurantismo anacrónico, recuerdo un episodio ocurrido con el gran ex jugador y ex entrenador Elba de Padua Lima, más conocido como Tim (1915-1984), y narrado en el recién publicado libro “João Saldaña – Una Vida en Juego, de André Iki Siquiera.


Tim era técnico de un club grande de Río de Janeiro cuando, en un entrenamiento de selección para divisiones inferiores, un muchacho, ansioso por agradarle, declaró: “No bebo, no fumo y no farreo”. Tim respondió: “entonces aquí vas a aprender a hacer todo eso”. Claro que nadie aquí es niño. Se sabe que el alcohol, el cigarro y las noches mal dormidas pueden perjudicar la salud y el desempeño de cualquier profesional. Pero son, muchas veces, experiencias que forman parte del aprendizaje de vida de cualquier ciudadano saludable.

Millor Fernández (escritor, traductor y artista plástico brasileño) escribió una vez que la más incomprensible de todas las taras es la abstinencia. Ernest Hemingway, por su lado, cuando indagado sobre cosas que podrían perjudicar la actividad de escritor, respondió: “Mujeres, bebida, dinero. Y también la falta de mujeres, de bebida y de dinero”. João Saldaña (entrenador), sabio del fútbol y de la vida, ayudaba a sus jugadores a huir de la concentración para divertirse. Solo les recomendaba, de manera medio machista, que no cambiaran de mujer en vísperas de un partido, caso contrario querrán “mostrarse muy machitos” en la cama, con el consecuente desgaste en exceso.

Kaká entregó el alma a Jesús, el dinero a la Renacer y la virginidad a la novia. El actual delantero de la selección brasileña, Vagner, una vez llevó una mujer para la concentración de su equipo y ganó el sobrenombre de Love.

El primero es mucho más jugador, pero el “ejemplo” del segundo me agrada más.