viernes, 4 de enero de 2008

Bolivia solo quiere de la FIFA honestidad y solidaridad futbolística


El mensaje de fin de año del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, demuestra muy bien la retórica, el populismo y el falso discurso del primer dirigente del fútbol mundial. Comienza así:

“Otro año más llega a su fin. Un año que ha procurado a la FIFA muchos éxitos y momentos inolvidables, pero que también nos ha confrontado con cuestiones críticas y nuevos problemas que mantendrán al fútbol ocupado a mediano y largo plazo (...).”

¿Éxitos y momentos inolvidables? Solo si fueren en cuestiones económicas para la entidad más rica del mundo y de los dirigentes de los países más poderosos del balompie.

Hasta ahora me pregunto qué es peor para la práctica deportiva: o la falta de oxígeno de los Andes, o el oxígeno contaminado de ciudades de varios países (Brasil y Argentina, entre muchos), o el calor sofocante del continente africano.

Pero en el discurso de Blatter, la discriminación y el olvido de que el fútbol es la actividad social más democrática, continua:

“A fin de proteger a los jugadores, y siguiendo la recomendación de destacados especialistas médicos, el Comité Ejecutivo decidió que, a menos que se cuente con la debida aclimatación, no se permitirá que partidos de las competiciones de la FIFA se disputen a una altura superior a los 2,750 metros. Esta resolución se incorporará de inmediato a todos los reglamentos de las competiciones de la FIFA y se recomendará establecer el mismo límite en otras competiciones internacionales. (...)”

El sueco (foto), que ya se declaró amigo de la altura por haber nacido en un lugar elevado, al final de su mensaje, demuestra su falsedad:

“Para el próximo año (2008), deseo a todos los miembros de la familia del fútbol mundial salud, fortuna y plena satisfacción, y que sigan disfrutando del fútbol. De seguro no faltarán los retos, y por eso está en nuestras manos pensar y actuar con optimismo, con más honestidad, más solidaridad y deportividad. (...)”

De cierto, al presidente de la FIFA y sus vice presidentes que le rodean y presionan, fortuna les sobra, pero les falta honestidad y solidaridad deportiva.