miércoles, 19 de diciembre de 2007

En el fútbol, Bolivia nunca reclamó de Brasil


¿Qué es peor? ¿La falta de oxigeno o el oxigeno contaminado?

Particularmente, estoy convencido de que la prohibición por parte de la FIFA de practicar el fútbol en la altura, está más ligada a intereses económicos que deportivos, siempre lo afirmé.

En lo estrictamente físico y deportivo, con una buena planificación para la adaptación, da para jugar, siempre dio.

En 1992, el maestro Telé Santana (foto) fue con su glorioso São Paulo Fútbol Club a jugar la Libertadores contra San José en la ciudad de Oruro (más alta que La Paz) y, al final del juego, respondió: “Equipo que quiere ser campeón tiene que jugar en cualquier lugar, es una cuestión de respeto al adversario”.

Y São Paulo fue campeón de la Libertadores y dos veces campeón mundial de clubes.

Si de dificultades para respirar se habla, me parece muy difícil jugar en São Paulo, donde los índices de contaminación ambiental son alarmantes. Pero Bolivia y sus equipos de fútbol, cuando les tocó jugar en la capital paulista, siempre lo hicieron en el Pacaembu o en el Morumbí, sin reclamar.

En esa ciudad, como en Santiago de Chile y la ciudad de México, sin una buena adaptación, es difícil hacer deporte, peor que la tal “falta de oxigeno en La Paz”

Concuerdo, la altura es un arma para los equipos que ahí viven, pero, ¿es ilícito utilizar armas lícitas y naturales en el deporte?

Todavía hay gente que acredita que el famoso Fair Play solo existe para ser utilizado dentro de los gramados.

Fair Play significa, antes de más nada, respeto al derecho deportivo de los otros, inclusive de dirigentes e hinchas.