jueves, 26 de julio de 2007

Fútbol femenino de Oro

Maracaná vive día de Fair Play total en los Panamericanos

La final del fútbol femenino jugado entre Brasil (5) y EEUU (0), por los Juegos Panamericanos, fue un acto de justicia social y de justicia futbolera.

Con un Maracaná lleno (85 mil personas) quien ganó fue el fútbol.

Y siendo femenino, el fútbol ganó por doble partida.

Uno, porque quien asistió el juego tuvo la oportunidad de ver un fútbol en el sentido más técnico de la palabra: sin brusquedad y mucha plástica; con todos los fundamentos utilizados por las jugadoras de una forma cabal y natural.

Dos, porque todas las campeonas salieron de las llamadas “varseas (potreros) brasileiras”, de las favelas y de los barrios pobres del país rey del fútbol y alcanzaron la gloria.

Fue un ejercicio de Fair Play total.

A pesar de goleadas, las norteamericanas tuvieron la sabiduría de agradecer al público y felicitar a las vencedoras, posando todas juntas, al final, para la posteridad, como muestra de que el fútbol es sinónimo de unión y respeto.

El público vibró con su selección, como es natural, pero también reconoció y aplaudió el valor de las del norte, que nunca dejaron de bregar en el juego.

Una medalla de Oro que dejó claro para las autoridades brasileñas que el fútbol femenino brasileño merece más atención y que, para alcanzar el índice de competitividad de las norteamericanas (actuales campeonas mundiales y olímpicas y medalla de Plata), Brasil necesita de una política educacional volcada, también, para las niñas, en el ámbito futbolístico.

Al final, el Himno Nacional del Brasil, cantado por más de 90 mil personas presentes al Maracaná, fue emocionante.

En tiempo, es bueno recordar que en este momento, EEUU tiene el mejor fútbol femenino del mundo y Brasil tiene las mejores individualidades; entre ellas, Marta, elegida por la FIFA, en 2006, como la mejor jugadora del mundo.

Datos de las campeonas:

Partidos jugados: 5
Victorias: 5
Derrotas: 0
Goles a favor: 33
Goles en contra: 0