sábado, 7 de julio de 2007

Autonomías

¿Y el fútbol con eso?

Uno de los grandes problemas de la sociedad contemporánea es la relación padres e hijos, porque éstos quieren ser independientes sin tener condiciones económicas y mucho menos emocionales.

Económicamente y socialmente débil, el Estado boliviano está pasando por las mismas dificultades en el caso de las autonomías departamentales.

Metafóricamente, en ambos casos hay interdependencia económica y emocional.

¿Qué sería de un adolescente sin la ayuda económica de los padres? Estaría acechado por el desempleo, la delincuencia o la prostitución, la criminalidad, al fin.

Santa Cruz de la Sierra que desea autonomía, depende económicamente del resto del país, sobretodo de La Paz y la autonomía no acabará con esa dependencia, al contrario, podría crear un caos económico para ese departamento.

Aún metafóricamente y siguiendo la cartilla autonómica de la “media luna”, si el occidente cerrara o controlara, por ejemplo, la inmigración de los jugadores de fútbol del oriente del país, ¿dónde éstos se ganarían la vida?

Que yo sepa, no hay jugador camba que no sueñe llegar a jugar en Bolívar o The Strongest, para ser conocido, para llegar a la selección o para salir al exterior.

Por otro lado, se imaginan si el occidente cerrara el mercado o boicoteara los productos de la industria cruceña, ¿dónde éstos serían vendidos?

No existe producto oriundo de Santa Cruz que no sea elaborado pensando en el mercado del occidente, que es al final el que mantiene funcionando gran parte de la industria del oriente. La industria camba no soportaría un mes de boicot.

Es bueno recordar también que en países federativos o autonómicos, como Brasil, cada departamento cobra tasas e impuestos (internos) de circulación de mercadería (ICM), lo que eleva sus precios y, en muchos casos, le quitan competitividad.

Si eso ocurriera en Bolivia (y en autonomía puede ocurrir), muchas industrias quebrarían de inmediato.

Autonomía (a pesar de necesaria) es para países con densidad demográfica y extensión territorial significativas, con economía fuerte y mercado interno considerable, y no es nuestro caso.