lunes, 18 de abril de 2016

EL DESLIZ DE LOS DIRIGENTES DE THE STRONGEST

Apesar de bien intensionado, Cesar Salinas, presidente de The Strongest, viene cometiendo errores. 
La salida de Mauricio Soria como entrenador de The Strongest, abre precedentes peligrosos para el funcionamiento de los equipos profesionales del fútbol nacional.

En entrevista al programa televisivo "El Equipo Deportivo" de Televisión Universitaria, el domingo por la noche, Cesar Salinas, presidente de The Strongest, dijo que el entrenador fue dispensado para que los “jugadores se sientan menos presionados y mejor tratados”.

Caramba, si una persona no quiere ser presionada, dedíquese a otra profesión menos a futbolista, dirigente, entrenador, utilero, etc., etc.

El fútbol es presión cien por ciento.

“Durante el viaje a Venezuela y Argentina, para jugar por la Libertadores, los dirigentes que acompañaron a la delegación constataron que Mauricio Soria no tenía una buena relación con los jugadores y el utilero”, explicó Salinas, para justificar el rompimiento de contrato.

En ninguna actividad y más aún en el fútbol, el jefe (entrenador) debe permitir que el control se le escape de las manos. Y eso significa luchar contra gente que acredita estar por encima del club y, por eso mismo, capaz de influenciar en el ego de un elenco formado por 25, 30 personas.

La relación cuerpo técnico-futbolistas, es un mundo en el que ningún dirigente debe intentar penetrar, porque sería interferir en el trabajo del entrenador, y, sobre todo, quitarle autoridad.

En el caso de The Strongest, durante el viaje a Buenos Aires, los dirigentes quisieron trasladarse hasta el estadio en el mismo ómnibus del equipo, en una actitud poco profesional, porque son momentos que anteceden a 90 minutos de juego, en los que cuerpo técnico y entrenador, después de la “charla técnica”, profundizan su relación, con canticos y bromas. En esos momentos, camino al estadio, la presencia de dirigentes es contraproducente. Lo propio en los vestuarios, antes y después del juego.

Como ex futbolista, Mauricio Soria sabe que la disciplina y el respeto son fundamentales para que un equipo funcione.
Pues bien, el informe de esos dirigentes que, según ellos, fueron maltratados por Mauricio Soria al no permitirles su presencia en el bus, fue determinante para que el presidente Cesar Salinas anuncie la salida del entrenador.       

Pero no solo eso, porque la actitud de los jugadores durante el cotejo frente a Ciclón, ayer domingo, confirmó que estaban de acuerdo con la dispensa del entrenador, dando un mensaje indirecto de que menos presionados, jugarán mejor. Una pena.

El episodio da a entender que los dirigentes de The Strongest, encabezados por su presidente, acreditan en el absurdo de que los futbolistas son más importantes que el entrenador. En número, puede ser, pero, en comando y autoridad (o falta de ella), jamás.

La medida equivocada, adoptada por los dirigentes del Tigre es aventurera, porque fue tomada en un momento impreciso. 
El entrenador paraguayo Pablo Caballero fue dispensado por ser "muy buenito".
Como lo fue cuando anunciaron la dispensa del paraguayo Pablo Caballero, considerado por ello como "un entrenador demasiado buenito".

Es necesario, urgentemente, que los dirigentes del fútbol boliviano lean, se informen, se profesionalicen, para que tomen medidas con razón y no con pasión.

Ojalá que frente a The Strongest, el São Paulo no alcance su objetivo de sacarse de encima el peso de su propia crisis, durante el juego del miércoles, a las 20h45, en La Paz,  por la Copa Libertadores de América.