miércoles, 29 de agosto de 2007

Xenófobos deben estar fuera del deporte


¡No al racismo!

En el mes de marzo del 2006, la FIFA anunció duras medidas contra el racismo en el fútbol.

“Los equipos perderían tres puntos por una primera ofensa, seis por la segunda, y descenso si los actos continúan,” decía el documento, con relación al comportamiento de sus hinchadas.

“La FIFA pedirá a las confederaciones y asociaciones de fútbol que adopten los nuevos castigos en sus propias normas,” continuaba.

“Las nuevas penas se aplicarán en competencias en todo el mundo y a todo nivel,” complementaba en su parte más importante y que interesa, hoy, a Bolivia.

En la ocasión, a tiempo de anunciar medidas drásticas contra el racismo y la xenofobia, Joseph Blatter, declaró lo siguiente:

"No hay sitio ni para el racismo ni para la discriminación en nuestro deporte. Al contrario, el fútbol es una herramienta para construir puentes y alimentar la tolerancia"

Me explico:

En carta, el presidente de Bolívar, Mauro Cuéllar, denunció que jugadores de Bolívar fueron objeto de insultos con palabras de cuño racista por parte del árbitro Joaquín Antequera (foto), durante el cotejo que disputaron en Trinidad, con el Real Mamoré, el domingo 26.
Conversé con Marco Antonio Sandy, entrenador celeste, y él me contó que sus jugadores le habían dicho que uno de los asistentes de Antequera sí había molestado a sus jugadores, "pero no sé en qué términos, exactamente".
De cualquier forma, es necesario averiguar y, de ser cierto, creo que la Federación, la Liga y el Comité de Árbitros tienen que dar un castigo ejemplarizador contra los culpados.
De principio, deben ser colocados en la heladera o sea, no arbitrar, como acostumbran decir los que trabajan en torno al arbitraje en el país.
Después, juzgados, deben ser suspendidos por un tiempo considerable por el crimen.
“Indios, colla y mierda y altiplánicos” habrían sido los adjetivos más blandos con que los jugadores de la Academia fueron agraciados.
Una cosa es necesaria, cortar de raíz cualquier manifestación racista en el fútbol y en cualquier otra actividad.