martes, 2 de agosto de 2016

PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN BOLIVIANA DE FÚTBOL, DEJA PARA EL PRESIDENTE DE LA LIGA EL PESO DE LA RESPONSABILIDAD

Los bolivianos Villegas y Soria, el venezolano Farías (no asistirá a la exposición) y el argentino Hoyos, candidatos a dirigir a la selección boliviana de fútbol.
 Está bien, vamos hacer de cuenta que el fútbol boliviano está cambiando.

Vamos a creer que los dirigentes han evolucionado en conceptos, cuando decidieron escoger al nuevo entrenador de la selección boliviana de fútbol, después que los candidatos presenten sus “proyectos” hoy, en Cochabamba.

Por favor, no llevemos a serio la licencia a su cargo solicitada por Rolando López, presidente de la Federación Boliviana de Fútbol. Acreditemos que es apenas coincidencia su ausencia hasta el día 5 de agosto, para someterse a una inervención quirúrgica, por lo que no oirá los proyectos y mucho menos participará de la sesión de evaluación de los candidatos.

Siquiera tomemos en cuenta que con su actitud, Rolando López dejó que Marco Peredo, presidente de la Liga y vicepresidente de la Federación, tenga en manos la responsabilidad de asumir el comando de la plenaria encargada de oír a los candidatos, evaluarlos, para después indicar al nuevo entrenador de la nacional. Con todo el peso del fracaso que ello representa.

Porque la solución para el fútbol boliviano no pasa exactamente por el nombre del nuevo entrenador del equipo nacional. Eso es lo de menos, porque no va a solucionar nada.

La búsqueda de  soluciones pasa, justamente, por terminar con el comportamiento personalista y de intereses de grupos, con que los dirigentes manejan el fútbol boliviano.

Pasa por dar un basta a oportunistas que buscan cargos y que ya demostraron no tener la mínima condición de hacer gestión, en clubes, asociaciones, ligas o Federación.

Pasa por encontrar personas capaces de administrar para construir un nuevo fútbol con bases más sólidas, sin esperar recursos económicos provenientes de la venta de derechos televisivos o de la Conmebol.

Pasa por encontrar dirigentes que críen condiciones para que el fútbol sea auto sostenible, sin deshacerse de patrimonio.

Pasa por hallar personas que asuman responsabilidad y contribuyan para cambiar la cultura deportiva en el país.

Entendemos que los candidatos al cargo de entrenador sientan “honor de dirigir  a la selección nacional”, y porque sepan que el cargo les garantiza la puntualidad para recibir honorarios, al contrario de los clubes. Los candidatos al cargo de la selección boliviana de fútbol están  en lo suyo, inclusive sabiendo también que al final de las Eliminatorias, serán responsabilizados por la continuidad precaria del fútbol boliviano.

Porque la estructura del fútbol boliviano actual, es el camino más cercano al fracaso profesional.

Esta cierto que en el fútbol, las derrotas son parte del juego, pero derrota tras derrota, puede ser suicidio profesional.