sábado, 12 de diciembre de 2015

SE VIENEN CAMBIOS QUE NO MUDARÁN NADA AL FÚTBOL BOLIVIANO


Para el mes de enero de 2016 están marcadas las elecciones en la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

Elecciones que serán realizadas en los mismos moldes que colocaron a Carlos Chávez en el cargo mayor del fútbol nacional.

Los electores serán los mismos: presidentes de clubes, representantes de la Liga y dirigentes de las nueve asociaciones, con el peso y mando que estatutos arcaicos les confiere.

O sea, elecciones para cambiar absolutamente nada, a no ser el nombre del presidente.

Para ello fueron los interinos de la FBF hasta la Conmebol, en Asunción, Paraguay. Para que sus acciones sean reconocidas.

¿Qué acciones de los dirigentes bolivianos son las que requieren reconocimiento urgente de parte de la Conmebol?

La única, está ligada al recibimiento de dinero proveniente de la participación de clubes y selección, en torneos internacionales. Nada más que eso.

Por ese motivo, esas elecciones serán realizadas teniendo en el ambiente a las mismas personas, a los mismos actores, a los mismos dirigentes, con rarísimas excepciones, que colocaron y mantuvieron como dueño del fútbol boliviano a Carlos Chávez y Cia., con los resultados que todos conocemos.

En el apuro por ocupar espacios y poder, nombres ya aparecieron como candidatos a la presidencia de la FBF. De esos nombres, apenas dos son nuevos: Carlos Romero, presidente del Sport Boys y ministro de Gobierno; y Cesar Salinas, presidente de The Strongest.

Sin entrar en el merito de sus capacidades en la gestión deportiva y que si esas dos personas cumplen los estatutos de la FBF para presentar sus candidaturas, hasta ahora no oí de ninguna de ellas, propuestas para los cambios estructurales que el fútbol boliviano necesita.

Cambios profundos en la forma de administrarlo y generarlo,  y eso se conseguirá creando otros estatutos de la FBF que se adecuen a la nueva Ley del Deporte.

Lo mínimo que aspirantes a candidatos deben tener, son propuestas para esos cambios, para que sean analizadas, debatidas y aprobadas.

Pero no hay nada de eso, porque lo primordial para todos parece ser ocupar espacios, ganar poder, aunque para eso sea necesario que los actores sean los mismos que llevaron al fútbol boliviano a su mínima expresión.