martes, 15 de diciembre de 2015

¿ÁRBITRO O ARBITRARIO?


Con apenas un sonido, el sonido decisivo del silbato, un árbitro boliviano marcó un penal y validó un gol, al mismo tiempo, resolviendo un partido de fútbol.

Casi decidiendo un campeonato.

Es la arbitrariedad mayor cometida dentro de una cancha.

En 10 segundos, quedó reflejada la precaria situación educacional del arbitraje boliviano.

Profesionales mal preparados, casi ignorantes de las reglas que deben guiar su labor.

¿Culpa de ellos, los árbitros? Creo que no.

La culpa es de quien acepta y aprueba que personas incapaces ejerzan actividades que requieren lo máximo en preparación, intelectual y física.

Y que sean equilibradas en el momento preciso de implementar justicia.

A propósito, el referido partido fue Sport Boys 1 vs. Real Potosí 0.

¿El nombre del árbitro? Es lo de menos en este caso.