martes, 1 de septiembre de 2015

EL “SILENCIO DE LOS INOCENTES”


A muchos llama la atención que frente a la calamitosa situación del fútbol boliviano, los presidentes de los clubes afiliados a la Liga del Fútbol Profesional Boliviano permanezcan callados y ajenos al problema.

A mí no me sorprende.

Porque los presidentes apenas están con un sospechoso bajo perfil, sin querer aparecer en los medios de comunicación.

Es un silencio estratégico, calculado.

Con Carlos Chávez en la cárcel, esos dirigentes ya apoyaron y colocaron, en la cabeza actual de la Federación Boliviana de Fútbol, a personas de segundo escalón, que no tienen ninguna representación colectiva nacional.

Muchos llegaron estatutariamente donde están, gracias, inclusive, a favores y contra favores recibidos durante los años de poder de Carlos Chávez, el ahora aprehendido ex presidente de la FBF.

Pero el silencio de los presidentes de clubes afiliados a la Liga, tiene un objetivo claro: permanecer lo más alejados posibles de la FBF, para no quemarse, y llegar como candidatos no solo a la presidencia de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), en el próximo congreso extraordinario, como también aspirar a un puesto en la nueva Conmebol que ciertamente vendrá después de las investigaciones por corrupción.  

Frente a esa situación y pese a sentirse traicionado, el mismo Carlos Chávez  se siente aún fortalecido con el silencio de los dirigentes presidentes de clubes; tan  fortalecido que, no teniendo nada más que perder, envía correspondencia a la FIFA y a la Conmebol, colocando, literalmente, en el suelo, no solo a los que actualmente comandan el fútbol boliviano, como también al gobierno de Evo Morales, a quien llama de intervencionista, debido al proyecto de la nueva Ley del Deporte.

En medio a esa coyuntura, el próximo viernes, en EEUU, la selección  Argentina enfrentará  a la boliviana, ahora dirigida por Julio César Baldivieso, que ya pisó en el balón y resbaló, al declarar que prefiere hablar de la Copa del Mundo de 2022 y no de la de 2018. Lamentable.

Ese es el fútbol “profesional boliviano”.

¿Diferente al de la era Chávez, no?