jueves, 17 de septiembre de 2015

BALDIVIESO Y SU SELECCIÓN CÍVICA




Trabajamos arduamente con mis colaboradores para hacer esta convocatoria, apelamos al civismo y al amor que debe tener cada futbolista. Espero que el país esté conforme con esta citación. El microciclo nos servirá para evaluar su rendimiento en La Paz y para convocar en definitiva a quienes tendrán ese privilegio de vestir la camiseta nacional”.

Las palabras de Julio César Baldivieso al anunciar la lista de jugadores convocados, demuestran exactamente el camino por donde pretende llevar su trabajo.

El civismo que el entrenador nacional coloca como apelo, es la equivocación más grande, porque la selección boliviana de fútbol no es la patria vistiendo pantalones cortos; es  un grupo de futbolistas representando a un deporte. Nada más que eso.

El desempeño de un futbolista no depende de su mayor o menor patriotismo, depende, sí, de su mayor o menor capacidad técnica y física, y de las condiciones de trabajo que posee.

Cualquier entrenador de selección, a menos de 20 días del primer cotejo oficial, ya debe tener clara la lista definitiva de jugadores a ser convocados, porque para saber de sus condiciones físicas, sería suficiente un informe de los departamentos médicos de cada club de donde vienen.

Me parece un despropósito llamar a 30 futbolistas para ser evaluados en cuatro días, cuando lo más prudente y provechoso sería convocar a los que realmente tienen chances de estar en la lista final y trabajar tácticamente con ellos.

La organización que Baldivieso pretende demostrar es en realidad la muestra más clara de la improvisación existente, pues decir que nueve futbolistas que militan en el fútbol del exterior están siendo observados, a días de anunciar la lista definitiva, es la muestra cabal del desorden.  

Hasta ahora estoy aguardando el momento en que Baldivieso hable de fútbol, nada más que de fútbol, porque mezclar patriotismo con fútbol es mucho para mi cabeza.

Así mismo, espero, sinceramente, que los resultados a ser conseguidos en cancha, demuestren que Baldivieso está en lo cierto.