jueves, 22 de septiembre de 2016

THE STRONGEST JUGÓ BIEN, LO QUE FALTÓ FUE GOL

Dominar un partido sin marcar goles, no significa haber jugado mal.
No voy a entrar en el simplismo de decir empató de local porque jugó mal.

The Strongest dominó el 80 por ciento del partido frente a Real Potosí, intentó llegar al gol por los tres frentes y la bola no entró.

El cero a cero fue el resultado justo, porque defenderse y soportar esa presión, fue mérito del equipo visitante.

El entrenador César Farías hizo lo correcto, inclusive cuando retiró del campo a Jair Torrico, uno de los más regulares del equipo, pero, para las circunstancias, sin las características necesarias para ir de frente al arco rival y decidir, cosas que, evidentemente, la hace mejor Rodrigo Vargas.

Al sacar a Pablo Escobar, también el entrenador acertó, pues el capitán atigrado no iba bien por la banda derecha y no fue bien por el medio, más atrasado, encargado de armar y sumarse al ataque.

Afirmar que Escobar podría definir el partido en una jugada o balón parado y que su salida fue un error, es jugar con suposiciones y, en el fútbol, con el tiempo corriendo, el entrenador tiene que tomar actitudes inmediatas.

Decir que un equipo jugó mal, cuando el arquero de ese equipo es un simple observador, como en el caso de The Strongest, es entrar en el lenguaje de la hinchada, que ve las cosas más con pasión que con razón.

Por otro lado, la rotación de jugadores que se está viendo en The Strongest, es una práctica moderna y necesaria en el fútbol actual, a no ser que se trate de futbolistas imprescindibles, pero, convengamos, en ningún equipo boliviano existen figuras imprescindibles.

The Strongest no jugó mal, Real Potosí es que se defendió muy bien.

Y porque, además, en un partido de fútbol, la cantidad de goles no significa que un equipo sea mejor o peor.