martes, 17 de mayo de 2016

ES PRECISO CORAJE PARA TERMINAR CON EL CAOS EN LOS EQUIPOS DEL FÚTBOL BOLIVIANO




Está llegando la hora de las definiciones en el fútbol boliviano.

Faltan dos fechas para el fin del torneo Clausura de la Liga y si quieren superar sus niveles en el segundo semestre, los equipos deberán tomar determinaciones contundentes.

A comenzar, con coraje, terminar el vínculo contractual con futbolistas que tienen la pésima costumbre de formar grupos, para presionar entrenadores y dirigentes, haciendo de todo para destruir en lugar de construir un equipo.

Eso pasa en todos los equipos, pero, este año, precisamente, pasó en Bolívar.

Por eso es que los entrenadores que llegan a Bolivia, aparte de demostrar conocimientos técnico-tácticos, deben tener la capacidad de administrar conflictos que tienen que ver también con el comportamiento individual de sus comandados.

Frente a la carencia de grandes futbolistas, triunfos y conquistas en el país, el periodismo deportivo  acostumbra a ensalzar en demasía a jugadores de niveles medianos, los que, inclusive, no están preparados para recibir elogios, dándose demasiada importancia y convirtiéndose en falsos líderes, lo que, al final, es contraproducente para los objetivos deportivos de las instituciones donde juegan.

En el caso de Bolívar, entiendo la preocupación de los dirigentes, cuando anuncian la llegada de un entrenador europeo, porque me parece que lo importante es que ese profesional esté totalmente alejado de la relación personal con los futbolistas, evitando de esa manera que él se sume a uno de los grupos en disputa. Pero no será suficiente, porque la situación llegó a tal punto, que si no hay dispensas de varios futbolistas, la Academia continuará padeciendo, lo que es incomprensible dado que tiene el mejor elenco del país.

El ejemplo de The Strongest con el entrenador  venezolano César Farías es importante tomar en cuenta, porque no siendo previamente amigo de ninguno de los jugadores atigrados, llegó y consiguió colocar las cosas en orden, a comenzar por demostrar que en su equipo no existen intocables. Y el fútbol que el equipo está jugando demuestra que está en lo cierto.