miércoles, 10 de septiembre de 2014

DESPUÉS DE DOS PARTIDOS INSULSOS DE LA SELECCIÓN BOLIVIANA, LA PREGUNTA ES: ¿POR CUÁNTO VENDIMOS LAS DERROTAS?














Y TODAVÍA NOS SORPRENDEMOS AL ESTAR ÚLTIMOS EN SUDAMERICA

Primero fue Ecuador que nos hizo percibir que no tenemos ninguna posibilidad de renovación; después México, que nos hizo ver cómo debe trabajarse y planificarse el fútbol para tener renovación y ver con qué competir internacionalmente.

En el primer caso, los cuatro goles ecuatorianos derrumbaron la creencia de que por lo menos en el gol habíamos renovado, pero la precaria presentación del arquero Quiñones nos demostró que no fue así. Por el contrario, confirmó que nuestra cultura futbolística es tan pobre, que no supimos mantener con los pies en el suelo a la ex promesa. Culpa de su entrenador Azkargorta, porque no reaccionó a tiempo, colocándolo en el banco de reservas, al momento en que el golero bolivarista demostró que se le habían “subido los humos”.

En el segundo caso, el solitario gol mexicano fue suficiente para dejarnos claro que no sabemos distinguir a los adversarios, pues el promedio de edad del equipo azteca, al presentar a su selección B, era infinitamente inferior al promedio boliviano. Culpa de Azkargorta que confirmó su ultrapasada “filosofía” de que se juega contra la camiseta de un determinado país, y no contra futbolistas de un determinado país.

Justamente para colocar en campo a nuevos valores y posibilitar la renovación en el fútbol, que se creó la “fecha FIFA”.

En Bolivia todavía pensamos que solamente es para ganar dinero.   

A propósito, ¿cuánto le pagaron a la Federación Boliviana de Fútbol por los dos amistosos?