lunes, 10 de marzo de 2008

Bolivia, la ironía e hipocresía del fútbol y de la sociedad


En 18 juegos por el Torneo Apertura de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano, fueron marcados 71 goles, o sea un promedio de 3,9 goles por encuentro.

Nada mal, para un torneo que apenas cumple tres fechas, en donde los jugadores mandaron el balón al fondo de las mallas en 4 ocasiones por partido.

Fueron 22 goles en la primera fecha, 23 en la segunda y 26 en la tercera.

O sea, tenemos un fútbol extremamente ofensivo; nuestros jugadores tienen una capacidad goleadora capaz de llevarlos a cualquier equipo del mundo, donde pagan fortunas por ello.

Al final, goles son amores, fama y mucho, mucho dinero.

Pero bueno, como muchas cosas en el país, esta bonanza goleadora es apenas una ironía.

Con tranquilidad puedo afirmar que el 90 por ciento de los goles marcados hasta ahora, fueron producto de grotescas fallas de los equipos. Y no solamente de las defensas. Como siempre en la historia futbolera contemporanea de nuestro país.

El fútbol es una actividad que no puede ser analizada fuera del contexto social en donde se desenvuelve.

Por eso mismo, el balompié boliviano forma parte de nuestra cultura hipócrita y que cree que todo lo que se hace en el país es bueno.

Por ejemplo, decimos que tenemos el mejor folklore del mundo, que nuestras etnias y el colorido de sus vestimentas nos dan la capacidad de competir fuera de nuestras fronteras, gracias a nuestras músicas y bailes “oriundos de lo más profundo de nuestra tierra”, sin embargo no tenemos la capacidad de respetar a un presidente indígena.

Nos vanagloriamos de tener una de las mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y sin embargo todavía falta gas y energía en la mayor parte de las residencias del país.

Mostramos nuestro orgullo cuando decimos que tenemos un país con una geografía diversa y rica en sus entrañas, cuando son pocos los vivarachos que poseen miles de hectáreas y se hacen millonarios a costa de millones de bolivianos hambrientos.

Nos atrevemos a conmemorar el "Día Internacional de la Mujer" ordenando a las sirvientas de pollera que preparen deliciosos platos de comida para las invitadas que vendrán a casa a conmemorar tan importante data.

Vemos a campesinos o "comunarios" collas que gritan y pelean por más igualdad y contra la discriminación, cuando ellos mismos son los mayores loteadores de tierras, cobrando dineros a sus propios "hermanos" y entregando lotes sin documentos legales.

Nos parece normal ver a hombres y mujeres dejando en los estacionamientos sus lujosos vehículos y dirigirse a la Plaza Abaroa portando bates de béisbol en una mano y asegurando carteles en donde se lee "Movimiento Pacifista", en la otra.

Nadie dice nada cuando empresarios de las telecomunicaciones y corporaciones religiosas exigen respeto a la democracia y comportamiento ético del gobierno y oposición, mientras ellos poseen dos, tres o cuatro emisoras en una misma ciudad, monopolizando el espectro radioeléctrico, yendo frontalmente contra la ética y la democracia.

Nos parece normal que los periodistas deportivos, en lugar de tener un salario digno para trabajar, tengan que llevar dinero a los medios, a través de líneas de publicidad, quedando al desamparo en lo que se refiere a seguridad social.

Las contradicciones en nuestro país son tantas, que tenemos un fútbol goleador, poseemos tres "goleadores del mundo" en las estadísticas y, pese a ello, estamos en el ultimo puesto sudamericano del Ranking de la FIFA.

Seria cómico si no fuese trágico

(En la foto, Joaquín Botero, ”Goleador del Mundo” - marcó 49 goles en 2002)