viernes, 26 de febrero de 2016

NADA CAMBIARÁ EN LA FIFA, SI NO SE INTERFIERE EN LAS 207 FEDERACIONES ASOCIADAS




Actualizado, 13:21: Gianni Infantino, es el nuevo presidente de la FIFA.

La FIFA está reunida en Zurich para elegir a su nuevo presidente, en un evento cuyo principal esfuerzo es el de recuperar credibilidad.

Ciertamente, en horas más, será anunciado el nombre del sucesor de Joseph Blatter, dirigente con el que acabó la dinastía Havelange, que duró 42 largos años y que se caracterizó por haber creado la mayor red de corrupción en la historia del fútbol mundial.

Y el mayor problema del nuevo presidente irá justamente en ese sentido. Porque sin interferir y modificar la organización existente en las 209 confederaciones, federaciones afiliadas a la institución, todo continuará como hasta ahora: entidades administradas con base a estatutos viciados y que sirven a pocos grupos de personas, sin ningún tipo de control o fiscalización.

Entre los cinco candidatos a la presidencia de la FIFA, ninguno presentó propuestas claras para exigir a las federaciones una modificación en sus actividades administrativas y estatutarias, donde se dé mayor poder a los clubes, se permita que los jugadores puedan ser electores de los presidentes, que las cuentas sean transparentes y que las llamadas barreras electorales acaben.

La misma elección de la FIFA hoy, se la hace con base a los viejos estatutos, sin modificar nada, y con la presencia y el voto de representantes de entidades sin ninguna credibilidad.

El caso de América del Sur es un ejemplo de cómo el fútbol sirvió para que organizaciones criminales actuasen libremente: dirigentes de nueve de diez federaciones fueron acusados por el FBI, de recibir propinas.

Habrá un nuevo presidente en la FIFA, eso sí; resta saber, sin embargo, si tendrá la capacidad y fuerza para recuperar el prestigio mundial del fútbol.