lunes, 30 de marzo de 2009

Nada de decir, ganó y es el mejor, o perdió es el peor


En el fútbol el que conceptúa en base a un resultado, está simplificando, y simplificar emocionalmente, lleva, muchas veces, a equívocos.

Argentina, por haber goleado a Venezuela, 4 x 0, no quiere decir que es el mejor o que la llegada de Maradona posibilitó el cambio. El Pibe apenas es un referente para los jugadores gauchos que, como todo país tercermundista carente, necesita de ídolos. Y cuando un ídolo está frente a ellos simplemente se motivan.

Junto con Brasil, Argentina es un país en el que a los jugadores talentosos se les debe decir “ustedes pueden y vayan a ganar”, sin necesidad de complicarles la vida con exigencias, aún siendo en nombre de la disciplina táctica.

La única obligación rígida que los grandes jugadores tienen es marcar, cuando el adversario tiene la posesión del balón. Y cuando lo recuperan, literalmente, que hagan lo que quieran. Al talento no se puede mecanizarlo, hay que, eso sí, darle libertad de creación.

Por eso las diferencias entre Dunga y Maradona.

El primero, es un adepto compulsivo a la mecanización, al juego duro, a la marca, al grito. El segundo, no hace nada, simplemente ríe al ver jugar a sus pupilos y les deja que derrochen talento. Como lo hacía él.

Por otro lado, Chile está adquiriendo el modelo Bielsa de “pensar” el fútbol. Como debe ser además, libre y suelto sin olvidarse de ocupar los espacios criteriosamente. Pero no se puede afirmar que los chilenos ya son candidatos seguros a la clasificación.

Paraguay es el equipo que tiene mejor conjunto y sin estrellas, le alcanzará eso para clasificarse, con certeza. Disciplinado en la marca y veloz en el ataque. Aparte, tiene buenos goleadores.

Uruguay tiene talentos, pero no conjunto, a pesar de estar recuperando su tradicional garra.


Colombia y Ecuador, con los altibajos de siempre, pese a poseer un fútbol clásico, técnico y de potencia. Les falta creer nuevamente en sí mismos y volver a “perder el respeto” a los grandes.

Venezuela, perdió para los argentinos como visitantes; no es pecado y mucho menos para sentirse “humillados”. La fuerza y talento argentinos, cuando están despiertos, son, casi, imbatibles. Los de Chávez están en un proceso interesante que les traerá frutos prontamente.

Perú, con lunares de buen fútbol. Una jugada por acá, otra por allá, y talentos desaprovechados por errores infantiles de que querer atacar a como dé lugar, descuidando la marca que, además, prácticamente inexiste. ¿En dónde estará el fútbol que el maestro Didí enseño?

Bolivia, bueno, Bolivia, no tiene ni talentos ni fuerza física, y mucho menos mental, para aguantar torneos de alta competencia.

Sus llamadas “estrellas” que juegan en el exterior, mal entran en campo en sus equipos y cuando convocados, no tienen tiempo de entrenar. Bolivia es un amontonado de jugadores que se juntan para competir. Eso no es el fútbol profesional. De esa forma, vamos siempre a dar ventajas. Estamos en donde estamos, porque así lo merecemos. No podemos exigir mucho cuando no tenemos con qué competir. Ese es nuestro fútbol, no tenemos más.

Si queremos pensar en el Mundial de Brasil 2014, comencemos a trabajar ahora.

Ah, y demos gracias porque las Eliminatorias nos dan oportunidad de ver a grandes jugadores en el Siles, a los cuales, inclusive, podremos hasta vencer, pero eso en nada cambiará nuestro nível futbolístico.