martes, 3 de junio de 2008

Dirigentes del fútbol boliviano deben aprender mucho

Para muchos, la presencia en el banco de reservas del copresidente de Bolívar, Marcelo Claure, durante todo el encuentro en el que los celestes vencieron a Wilstermann, el último domingo en La Paz, representó “la humildad de un dirigente que quiere dar apoyo a sus jugadores”.

A pesar de sus suculentas cuentas bancarias y del apoyo dado a Bolívar, creo que el lugar del dirigente es en el palco (puede ser en la curva, preferencia o general), pero nunca en el banco de reservas.

Dentro del mundo futbolístico (me refiero al ámbito jugadores-comisión técnica), antes, en el intervalo y por lo menos media hora después de cada cotejo, el camarín o vestuario es lugar de “íntima convivencia”, similar al banco de reservas, por lo tanto, todas las personas ajenas a ese mundo, no deben interferir, así sea el presidente del club.

Es como si los jugadores o miembros de la comisión técnica de un club, quisieran permanecer sentados en la sala durante las reuniones de los dirigentes.

Cuántas personas que dicen conocer y saber de fútbol en realidad ignoran lo básico de este fenomenal deporte.