jueves, 28 de enero de 2016

FÚTBOL Y GLOBALIZACIÓN EN BOLIVIA


El fútbol boliviano, en su gestión administrativa, es muy atrasado y nada auto sostenible.

Los motivos pueden ser encontrados en el comportamiento y declaraciones de sus dirigentes, cuyas ideas y conceptos son las mismas a las del Siglo pasado.

El perder, empatar o vencer, son situaciones que deben ser alcanzadas dentro de la cancha y es misión de los futbolistas llegar a una de esas posibilidades, por eso se llama deporte.

Fuera de las cuatro líneas, al contrario de lo que los dirigentes bolivianos hacen, los clubes deben ser unidos y caminar lado a lado, a procura de objetivos que son comunes.  

Como se puede leer en el libro A nova gestão do futebol. Rio de Janeiro. Editora da FGV, 2000), “La competencia en el mercado futbolístico tiene un carácter diferente de lo que ocurre en otros sectores de actividad económica, una vez que los competidores necesitan unos de los otros para poder producir y valorizar lo que es vendido: Los clubes tienen, al mismo tiempo, que cooperar y competir”.

En Europa, donde se ven estadios siempre llenos, los presidentes de clubes están sentados lado a lado durante los encuentros, acción que demuestra hasta dónde ha llegado la globalización deportiva, que indica la unión como arma para conquistas económicas mayores y conjuntas, necesarias para dar sustentación al negocio llamado fútbol.   

En el balompié mundial de hoy, ya no hay cabida para caprichos individuales y egos mal resueltos. Si Bolivia quiere avanzar en número de conquistas deportivas, sus dirigentes deben prepararse y comprender definitivamente que estamos en el Siglo XXI.

Las dos mayores potencias económicas de la actualidad, EEUU y China, lo comprendieron, y entraron de lleno en el negocio fútbol, independientemente de ser capitalista o comunista.   
El libro “Fútbol y Globalización” (Fontoura, 2007. Jundiaí – São Paulo.), organizado por el periodista brasileño Luiz Ribeiro, indica muy lo que las personas que desean  ser dirigentes de fútbol deben saber.

A seguir, la traducción de parte de la presentación del libro:

“El fútbol es una institución social profundamente ligada a la historia del capitalismo contemporáneo. Y, como una institución capitalista, es una creación imaginaria visible. Entonces, no hay como pensarlo fuera de ese contexto. Él surge como un deporte moderno en el proceso de la expansión capitalista, a fines del siglo XIX y se afirma, al final del siglo XX como el deporte definitivamente de masas y mundializado.

La consolidación capitalista que reordenó de forma radical el occidente, promovió transformaciones tecnológicas, económicas y culturales, entre las cuales la práctica de los deportes como significación de ser moderno y civilizado. Luego, el proceso de globalización coincide con la expansión civilizatoria de la cultura capitalista, desde el final del siglo XIX hasta los tiempos actuales.

Las transformaciones más recientes del capitalismo, caracterizadas por un boom expansionista y la globalización de nuevos padrones tecnológicos y culturales de mercado, trajeron consigo lo que estamos denominando de una nueva ola de espectacularización de la industria cultural de consumo, o sea, consumir productos materiales y culturales en gran escala. Entre esos productos, el fútbol adquirió una especial caracterización. 

(…)El destaque que el fútbol viene obteniendo en el medio académico, en los últimos veinte años, es la expresión de esa globalización. Sus implicaciones culturales y políticas, en la sociedad contemporánea, se tornaron grandiosas y se transformaron en preocupaciones políticas por parte del Estado y de las instituciones que hacen las normas para la sociedad. O sea, al transformarse en un espectáculo de masas, el fútbol dejó de ser apenas de interés de curiosos y apasionados y se transformó en asunto político relevante y con interés académico como un tema serio.”

Volveremos al asunto.