martes, 14 de agosto de 2012

¿AZKARGORTA, SOÑADOR, MAGO U OPORTUNISTA?


Lo que me preocupa actualmente con la selección, no es la selección propiamente dicha.

Siquiera tengo preocupación ni  motivación alguna con la vuelta de Azkargorta.

Lo que me preocupa es el adversario de turno.

Y no que el futbol de Guyana sea precisamente temible.

Es que el adversario representa exactamente el concepto internacional con el que se encuentra el futbol boliviano en la actualidad.

Ningún otro país aceptó jugar contra Bolivia en esta fecha FIFA.

Por el sencillo motivo de que nuestro futbol, en este momento, no acrescenta nada futbolísticamente, por lo tanto, conceptualmente, si tomamos en cuenta que conceptos son ideas.

El amistoso contra Guyana fue preparado especialmente para el retorno sin traumas de Azkargorta al comando de la selección.

Adversario fácil para cuidar la imagen del “bigotón”. Una imagen que él mismo se encargó de desgastarla a partir del momento en que dejó de dirigir la Verde en 1994 (con los bolsillos llenos) para hacerse cargo de la selección chilena, donde fue un fracaso (foto); como lo fue en Japón y en México.

Cuando, al volver a la selección, Azkargorta declaró que “aún hay posibilidades de clasificar a Brasil-2014" y que trabajará para que eso ocurra, hizo un ejercicio de retorica fantástico. Porque todos saben que lo dijo advirtiendo (entrelineas) que no se responsabiliza si eso no ocurre.

Por eso, no será sorpresa para este escribidor si un día Gustavo Quinteros confiesa que se fue a Ecuador con la venia previa de Azkargorta.

En el ingenuo futbol boliviano todo puede pasar.

Sinceramente, me queda la impresión de que el dinero de 1994 se le acabó a Azkargorta y que para él la oportunidad todavía se encuentra en Bolivia. Es lo justo, para él.  

Lo que la experiencia de 35 años de periodismo deportivo me dejó, es que en el futbol no es posible soñar ni hacer magia.