jueves, 13 de octubre de 2011

¿BOLIVIA NECESITA UN NUEVO ENTRENADOR PARA LA SELECCIÓN?

EL FAIR PLAY Y LAS PRETENCIONES DE JULIO CESAR BALDIVIESO

Según estudio del español Manuel García Ferrando, en las cuatro últimas décadas, la ciencia social del deporte ha experimentado un notable crecimiento, lo que ha conducido a un mejor conocimiento de la complejidad de los fenómenos sociales que rodean al deporte. Dentro de esos fenómenos está el Fair Play, sin el que el deporte pierde posibilidades de expansión y enriquecimiento de las relaciones individuales y colectivas."

En su libro Aspectos Sociales del Deporte (Madrid, 1990) Ferrando indica que “el competidor es el que da testimonio del fair play, pero se le exige que dé prueba de un respeto total y constante a la regla escrita, lo que le será más fácil si acepta el objetivo de esa regla y si reconoce que, además de esta regla escrita, existe un espíritu dentro del cual debe practicarse el deporte de competición.”

El fair play, escribe Ferrando, es una “forma de ser” basada en el respeto de sí mismo y que implica:

• Honestidad, lealtad y actitud firme y digna ente un comportamiento desleal;
• Respeto al compañero;
• Respeto al adversario, victorioso o vencido, con la conciencia de que es el compañero indispensable al que le une la camaradería deportiva;
• Respeto al árbitro y respeto positivo, expresado por un constante esfuerzo de colaboración con él.

Acredito que esos aspectos señalados por el estudioso español, debieran ser fundamentos indispensables para el ejercicio de la profesión de entrenador de equipos o seleccionados de fútbol (por escoger un deporte colectivo), sobre todo en Bolivia, donde las derrotas son justificadas en terceras personas y donde no existe la autocrítica.

Si analizamos desde el punto de vista del fair play, el comportamiento del entrenador del Aurora, Julio Cesar Baldivieso, debe descartarlo como candidato al cargo de entrenador de la Selección Nacional.

Baldivieso no tiene respeto por el trabajo de su colega Gustavo Quinteros (actual entrenador de la Verde) a quien le critica permanentemente, cuando no le exige la convocación de jugadores de su propio equipo. O sea, en lugar de crear un perfil aglutinador (básico para el cargo) Baldivieso pasa una imagen contraria, lo que, de por sí, lo aparta del cargo.

Noten que siquiera estoy entrando en el terreno técnico, aspecto que Baldivieso aún no demostró conocer en profundidad, porque lo que conquistó hasta ahora con el Aurora es circunstancial y esporádico.

Como dice Ferrando, SIN FAIR PLAY EL DEPORTE NO ES DEPORTE y, convengamos, para ser entrenador de la selección boliviana (principalmente) es necesario conocer en profundidad la simplicidad del fair play.