lunes, 27 de abril de 2015

EL BARCELONA DE GUARDIOLA Y DE ENRIQUE

Luis Enrique y Pep Guardiola, orígenes futbolísticos similares y equipos, hoy, sutilmente diferentes.
Estamos en vísperas de cuatro grandes encuentros futboleros que nos harán conocer a los dos finalistas de la Liga de Campeones de Europa.

Real Madrid (España) x Juventus (Italia) y Barcelona (España) x Bayern de Munich (Alemania, son los cuatro clubes semifinalistas.

Parecería un año más de un torneo que, por sus propias características, llama la atención de los amantes del fútbol en todo el mundo.

Sin embargo, hay un complemento especial en el partido del Barza contra el Bayern; es la presencia de Pep Guardiola, hoy entrenador del Bayern y, antes, del Barza.

Para muchos, el Barza continua jugando el fútbol que Pep le inculcó en los buenos años que pasó, dando, por eso, menos atención al trabajo de Luis Enrique, el actual entrenador.

No entro en ese análisis, porque veo muchos méritos  en el trabajo de Enrique que, inteligentemente, no exigió un cambio en la forma de jugar del equipo (y ni podía), por el simple motivo de que, obviamente, las características de sus jugadores son las mismas que en le ápoca de Guardiola. Atletas poseedores de grandes habilidades en sus tres líneas y a los que se les pide un permanente y coherente movimiento, con y sin balón. Así fue y así es con Guardiola y Enrique.

El mérito de Enrique está en el hecho de haber podido administrar egos y caprichos de las “estrellas”, que en ciertos momentos quisieron imponer sus criterios y no simplemente discutirlos; Guardiola pasó también por ello. Ese comportamiento, propio del fútbol latino,  generalmente lleva a la renuncia de entrenadores, pero, sobre todo, al fracaso de los equipos.

Hay en el Barza hoy (y así siempre debe ser en el fútbol de alta competencia), una permanente rotación de jugadores en los diferentes partidos, locales e internacionales. A rigor, todos los clubes europeos implementan esa práctica, porque es una forma no solamente de controlar el desempeño físico de sus jugadores como también aprovechar a todos, dependiendo de los adversarios. La presencia, por 45 minutos cada uno, de Iniesta y Xavi, son ejemplo claro de esa forma de trabajo implementado por Enrique y que le ha dado excelentes resultados al Barza.

Los únicos que no entran en esa política, son las estrellas Messi y Neymar, porque son titulares absolutos; absolutos no porque sean superhombres e insubstituibles, absolutos, sí, porque ellos y el club, mantienen cláusulas contractuales millonarias con los sponsors, que exigen su presencia en todos los encuentros.

Así, es un ledo engaño interpretar al fútbol del Barza actual siendo, aún, simplemente producto del trabajo de Pep Guardiola. Algo debe permanecer, obvio, pero, creo, Enrique está consiguiendo darle una dinámica futbolística diferente, sobretodo en la marca.