viernes, 3 de mayo de 2013

LA LIBERTAD DE PRENSA Y EL DEPORTE

Hablar de libertad de prensa (que se conmemora desde 1993, cada 3 de mayo, por  determinación de la ONU) es necesariamente hablar de libertad de expresión.

Pero, ¿qué tiene que ver la libertad de prensa y de expresión con el deporte¿ Tiene, y mucho.

Primero, es necesario analizar si los jugadores, los dirigentes, entrenadores, los hinchas, relatores, reporteros y  comentaristas tienen y/o practican (y como usan) la libertad de prensa y la libertad de expresión.

Los jugadores, por imposición de la FIFA, no pueden expresar su felicidad cuando llegan a la máxima conquista de un juego: el gol. Son prohibidos de sacarse las camisetas y enviar mensajes personales escritos en su indumentaria.

Los dirigentes, por compromisos e intereses económicos de la CONMEBOL, de la FIFA, de los presidentes de clubes, y de los sponssors de los clubes, tienen limitadas sus declaraciones.

Los entrenadores, por imposición de los dirigentes, no pueden manifestarse contra las precarias condiciones de trabajo y mucho menos sobre la interferencia dirigencial a su trabajo técnico al momento de conformar el equipo.

Los hinchas, por imposición de sus propios líderes (de las organizadas), no pueden asistir a un juego al lado de un eventual adversario, bajo la amenaza de expulsión; y los hinchas “de a pie”, difícilmente tienen la oportunidad de reclamar sobre la precariedad de los escenarios deportivos, una vez que los medios de comunicación prefieren no contradecir a las autoridades y a los clubes, con quienes suelen realizar el famoso “trueque de favores”.

Los relatores (locutores), reportes y comentaristas, de partidos, por imposición de los dueños de las emisoras, por los dirigentes de clubes (otra vez el famoso “trueque de favores”) y, principalmente, por exigencia de las empresas que pagan publicidad, evitan ejercer su derecho a la crítica.

Y finalmente los programas deportivos (radio y televisión) usan mal la libertad de expresión al no respetar (propositadamente o por ignorancia de ley) la diferencia entre periodismo y marketing, haciendo de esos espacios verdaderos “mercados” en vez de centros de información.

Cabe a cada uno de los actores aquí señalados preguntarse si tienen y cómo ejercen la libertad de prensa y/o expresión existente en Bolivia.

 

 Este texto también puede ser leído en mi columna en www.late.com.bo