martes, 16 de abril de 2013

MARCELO MORENO AÚN ES JUGADOR DEL GREMIO.


Primero, que el Gremio no “echó a Marcelo Moreno”.

Segundo, que el jugador tiene contrato por tres años con el club y, si no es transferido, tendrá que continuar pagándole puntualmente su sueldo de 250 mil dólares por mes, aunque él no esté jugando en el primer plantel, pues se trata de una “decisión táctica” del entrenador Wanderlei Luxemburgo.

Pero lo que en realidad está aconteciendo es que la hinchada pidió la presencia de Moreno en el equipo, gritando el nombre del jugador boliviano el último domingo, cuando el equipo empato 0 x 0 con el Novo Hamburgo completando más de 15 días sin marcar un gol. O sea, el clima está favorable para Marcelo Moreno y pésimo para el entrenador Luxemburgo que fue llamado de burro durante ese cotejo.

El próximo jueves puede ser el final de la novela y favorecer a Marcelo Moreno, porque, caso el Gremio no empate o gane al Huachipato de Chile, consecuentemente no pase a la próxima fase de la Libertadores, la caída del entrenador será inminente.

Hasta ese día, el Departamento de Futbol del club no quiere que Marcelo Moreno entrene con el primer plantel para en realidad preservarlo, pues Kleber (otro delantero preferido por Luxemburgo) tuvo surto de celos debido a que la hinchada mostró preferencia por el jugador boliviano, a quien atacó dura y públicamente creando un ambiente insostenible.

Concluyendo, Marcelo Moreno continúa siendo jugador del Gremio y podrá permanecer aún por mucho tiempo. A su favor, los 22 goles marcados el año pasado, importantísimos para la clasificación a la Libertadores que Luxemburgo está desperdiciando este año.

Actualización (16.04.):  Finalmente, para evitar hacer periodismo de "repetición de lo que se escucha por ahí" y/o de"supuestos", debemos decir que la prensa deportiva brasileña conversó con los vecinos de Marcelo Moreno en Porto Alegre y todos dijeron que el jugador "jamás hizo ninguna fiesta o tuvo comportamiento que esté contra el buen comportamiento", como se había sugerido en Brasil y repetido por algunos programas de radio de La Paz.  

Este texto también fue publicado en mi columna de www.late.com.bo