miércoles, 13 de mayo de 2009

RONALDO, “EL FENOMENO”, RESPONDA: ¿DIOS ES BRASILEÑO O CORINTIANO?



Periodista es un ser humano que, como todos, puede equivocarse en sus apreciaciones y comentarios.

Tiene derecho al equivoco, desde que los comentarios no hagan mal a otros.

Confieso que me equivoqué cuando escribí que Ronaldo (ahora sí, para mí, un fenómeno) estaba acabado para el fútbol.

Escribí porque las evidencias eran claras: totalmente entregado a la vida nocturna; permanente figura de las páginas periodísticas no precisamente deportivas; fuera de forma física y mental y, por encima, con una lesión (una más) importante en la rodilla.

Sin embargo, Ronaldo demostró que es un hombre con fortaleza física y mental.

Y para su recuperación, nada mejor que tocar las puertas de un club grande, y buscar el cariño de una hinchada de las más fieles y apasionadas del mundo: El Corinthians paulista.

“El Fenómeno”, literalmente, volvió a comer “Feijao com arroz” y a beber los jugos de frutas naturales y tropicales; se reencontró con el sabor brasileño de jugar al fútbol; volvió a dialogar futbolísticamente en el idioma portugués brasileño; volvió a responder las preguntas de los periodistas de y en Brasil, por lo tanto, recuperó el “lenguaje” propio de un país que es nada más y nada menos que cinco veces campeón mundial de fútbol.

Dejó la tristeza europea y volvió a sonreir.

Ronaldo volvió a los brazos de mamá, de la Madre Tierra.

En tierras brasileñas, precisamente en el Parque Sao Jorge (sede del Corinthians), se presentó como cualquier iniciante, y aprobó.

Y lo hizo de la mejor forma, mostrando una libreta de calificaciones que lo eximen de cualquier examen, porque su evaluación fue pública.

Sus notas se traducen en goles; su recuperación y desempeño se colocan como una referencia necesaria en cualquier bibliografía deportiva, física y psicológica.

Hoy, en buena forma física y mental, es candidato seguro a un lugar en la selección brasileña.

Ronaldo dejó la tristeza europea y volvió a sonreir.

Definitivamente, como dice un dictado popular del país-continente, “Dios es Brasileño”.

¿O será corintiano?