martes, 18 de septiembre de 2012

BOLIVIA DEBIERA ESPEJARSE EN ESTA PROPUESTA BRASILEÑA

El sublineado es nuestro.
Les traduzco el Editorial del diario deportivo “Lance!” de Brasil, que comenta el nuevo y ambicioso proyecto lanzado por la presidenta brasileña Dilma Rousseff. El contenido (del proyecto y del editorial) puede ser un ejemplo para Bolivia que carece de una política para el deporte.

“Anunciado la semana pasada por la presidenta Dilma Rousseff, el proyecto “Brasil Medallas 2016” representa un avance, pero no puede ser visto como un fin.

Es apenas una parte de las transformaciones de que el país necesita.

Para que Brasil se vuelva de hecho una potencia olímpica, es indispensable una política nacional de deportes, la construcción de un sistema que sea solido y tenga éxito en dos dimensiones: la práctica deportiva de base y el deporte de alto rendimiento.

Una no existe sin  la otra.

No hay país olímpicamente fuerte si no existe una masificación del deporte.

La propia presidenta (Rousseff), en su discurso, reconoció  la necesidad de invertir en la base.

Entonces el cambio está en las manos de ella.

Su gobierno precisa hacer que se cumpla lo que recomienda la Organización Mundial de Salud: incluir un mínimo de cinco horas semanales de práctica deportiva en el currículo escolar.

Este es, inclusive, compromiso de legado de la Olimpiada de Rio para la red municipal de enseñanza.

Que no apenas tiene que ser cumplido, mas que debe ser ampliado para todo el país.

Al Brasil le cabe calificar y reconocer a los profesores de educación física, integrar los programas federales, estaduales y municipales de educación y estimular competiciones estudiantiles en los tres niveles.

Son ellas que van hacer surgir los nuevos talentos.

Aquellos que pasarán a las disputas de alto rendimiento.

Y que, en este punto, entrarán a la segunda dimensión del sistema.

La propuesta del gobierno es ambiciosa en esta área.

Pero está balanceando entre la virtud de la intención y el equívoco del tiempo.

Tiene su foco (la propuesta) en los atletas, a través de los programas de becas, asegurando una vida digna y condiciones ideales de entrenamiento.

Foca en la compra de equipamientos y en la construcción de centros de excelencia para los deportes olímpicos y paraolímpicos.

Medidas que pueden  y deben generar avances puntuales en el cuadro de medallas.

Pero que para dar resultados significativos deben ir hasta después de 2016, transformando a Brasil en un país verdaderamente deportivo.

De las federaciones y confederaciones cabe al gobierno exigir contrapartidas.

Es fundamental que tengamos una gestión profesional en la que los dirigentes puedan ser remunerados, respondan a consejos independientes y tengamos metas objetivas de resultados a ser alcanzados como requisito básico para recibir los recursos públicos.

E los que no las cumplan deben dejar sus cargos.

La hora es de decidir a donde queremos llegar.

No queremos ser una España o una Grecia, que jamás consiguieron repetir siquiera los resultados medianos que obtuvieron en Barcelona-1992 o en Atenas-2004, dejando a la muestra la fragilidad de una política oportunista para una Olimpiada solamente.

Mejor ser un Reino Unido, que a cada cuatro años evoluciona en sus conquistas encerrando, en Londres, su mejor participación en los Juegos de la era moderna.

Estamos atrasados.

Pero el partido puede no estar perdido.

Voluntad política para hacer, es el inicio del cambio”.